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El sustituto de Olano no estaba inscrito en la UCI

Abraham Olano se confesó: "Mi frialdad en el podio el jueves se debió a las molestias y dolores en mi pierna y a que no podía quitarme de la cabeza el hecho de que me tendría que perder la carrera del domingo. Y me fastidia no poder tomar parte". Y Olano se fue fastidiado. Esa triste renuncia supuso la noche del jueves una gran alegría para otro ciclista, Aitor Osa, y, la mañana de ayer, una gran decepción también. Francisco Antequera, seleccionador nacional, llamó al guipuzcoano del Banesto para ocupar la plaza del otro guipuzcoano del Banesto. Éste aceptó inmediatamente la llamada y se puso a hacer las maletas. Sin embargo, cuando Antequera intentó ayer inscribir al nuevo corredor, la UCI le dijo que nones. En efecto, el mayor de los Osa no figuraba en la primera lista (18 ciclistas de los que había que entresacar los 12 que corren mañana) que Antequera envió a la UCI: el sustituto debía salir de esos seis.Cuando Eusebio Unzue, director del Banesto, llamó a Osa para decirle que deshiciera la maleta, el corredor estaba entrenando. No quería perder ni un segundo. Perdió el avión. Le quitaron el caramelo de la boca cuando más rico le estaba sabiendo. Su plaza la ocupará definitivamente el ciclista madrileño del Festina Félix García Casas, quien se perdió el madrugón de ayer: los inspectores médicos de la UCI pasaron a las siete menos cuarto de la mañana para comprobar el nivel de hematocrito de los 12 seleccionados. Ninguno pasó del tope del 50%. Tampoco los italianos, daneses y suizos, que fueron los otros analizados.

Mientras los alegres muchachos de la selección española de línea, reconfortados por un tibio sol, salían animados a entrenarse por las carreteras de Holanda, Abraham Olano, triste y preocupado pedaleaba en el pasillo del hotel, sobre rodillos giratorios, para comprobar que, como se temía, la contractura del gemelo izquierdo no se había aplacado y le haría imposible participar mañana en la gran cita del Mundial. Hizo las maletas y regresó a España dejando un mensaje: "Acabo de hablar con José Miguel y ya ha llegado el momento de sentarme a hablar con los de casa y los de fuera ". La próxima semana, pues, se despejará definitivamente el futuro del mejor ciclista español en una negociación económica en la que, según declaró a Europa Press Karmele Zubillaga, esposa y mánager del ciclista, no se pondrá sobre la mesa la medalla de Valkenburgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 1998