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Reportaje:PALEONTOLOGÍA: BIOLOGÍA MOLECULAR

El pionero del ADN antiguo inicia una nueva etapa

Svante Paabo excavaba momias pero encontró que los cursos de arqueología universitarios que hizo mientras estudiaba todavía el bachillerato en Suecia eran "demasiado lentos". Empezó a estudiar biología, especializándose en inmunología, área técnicamente difícil. Como licenciado de la universidad de Uppsala, Paabo buscó una forma de unir su profesión con su pasión. Así que le pidió al director de un museo de Berlín del Este que le dejara tomar muestras de tejidos de las momias egipcias. Trabajando por las noches y durante los fines de semana, consiguió contra todo pronóstico extraer de ellas material genético. "Siempre ha sido el estilo de Svante el atravesar los muros científicos", dice de él el biólogo molecular, especialista en evolución, Alan Cooper, de la universidad de Oxford. El resultado fue un artículo firmado sólo por Paabo en la revista Nature en 1985. Este científico superó otro obstáculo el año pasado cuando encabezó el primer grupo que ha logrado leer una secuencia de ADN de un hombre de Neandertal. Los datos obtenidos apoyaron la tesis de que los neandertales no se mezclaron con los antecesores de la humanidad actual, y que su estirpe se separó de la nuestra hace 550.000 años. El resultado, calificado en Science como una hazaña técnica, supuso la primera prueba molecular en el largo debate sobre la mezcla de neandertales y humanos.Ahora, Paabo está a punto de trasladarse de la universidad de Munich a un puesto directivo en el nuevo Instituto Max Planck de Antropología Evolucionista en Leipzig. A primera vista, es un traslado antiintuitivo. Paabo puede ir a cualquier sitio del mundo, por qué meterse más en Alemania, y en la parte este? Pero Paabo cree que este nuevo instituto constituye una oportunidad única para crear un tipo de Gran Teoría de la Unificación de la evolución molecular y del comportamiento en primates.

Cautela

Este científico de 42 años es conocido como el parangón de la cautela en el estudio de ADN antiguo. Algunos de sus trabajos más influyentes indican que es muy difícil que se haya conservado ADN de organismos de hace más de 100.000 años, lo que deja fuera a los dinosaurios, claro.Este descubrimiento ha servido para limitar también el trabajo del propio Paabo. Recostado recientemente en el sillón de su despacho en Munich, Paabo suspira y su voz, habitualmente grave, se vuelve más grave todavía: "Sé que suena deprimente pero hemos llegado a un límite en el trabajo sobre el ADN de los neandertales. Haría falta otro avance técnico del tipo de la PCR para poder remontarnos más en el tiempo". Admite que sus sueños anteriores de hacer genética de poblaciones sobre muestras de ADN antiguo han sido disipados por la realidad.

Eso explica su excitación sobre el traslado a Leipzig. Sí, el instituto tendrá un gran presupuesto y una dotación de 250 personas, instalaciones modernas para primates en colaboración con el zoo de Leipzig, pero el equipo actual de 25 personas de Paabo no aumentará. Los otros directores del nuevo instituto -un psicólogo, un lingüista y alguien que trabaje en la interacción entre genes y cultura- incluyen algunos de los mejores investigadores sobre primates y antropólogos moleculares del mundo.

En el nuevo instituto, dice Paabo, "querríamos hacer trabajo comparativo entre humanos y otros primates, particularmente entre los hombres y los chimpancés". Y quizá saber por qué tan mínimas diferencias genéticas dan lugar a tan grandes diferrencias en todo lo demás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 1998