Obuchi decepciona al anunciar el fin de la crisis en "uno o dos años"

Agencias

El yen volvió a depreciarse ayer a 146 por dólar, la misma cotización que obligó el pasado mes de junio al Gobierno de Japón a solicitar a Estados Unidos que interviniese en defensa de la divisa japonesa. El discurso ante el Parlamento del primer ministro japonés, Keizo Obuchi, careció de novedades, de detalles y de firmeza, y situó el fin de la crisis en "uno o dos años". La Bolsa de Tokio registró su quinta caída consecutiva y arrastró al resto de los mercados asiáticos. Europa y Estados Unidos eludieron el contagio.

El discurso que el flamante primer ministro japonés, Keizo Obuchi, dirigió al Parlamento decepcionó a todos. A los intermediarios de mercado, a la opinión pública japonesa y a la oposición parlamentaria, aun cuando su apoyo para aprobar las leyes de reforma para el saneamiento de la economía sea vital para el Gobierno.El mercado siempre es el primero en manifestar la decepción. El yen se depreció en torno a 146 por dólar y la Bolsa de Tokio cayó levemente, un 0,3%, pero por quinta jornada consecutiva.

La única apuesta clara de Obuchi fue comprometerse a sacar a Japón de la crisis en "uno o dos años". Tras este mensaje poco alentador, se limitó a reiterar los viejos planes de reactivación que ya habían sido anunciados por su antecesor, Ryutaro Hashimoto. La creación de una entidad pública para liquidar los créditos incobrables de los bancos y el recorte de impuestos, del que dijo que superará los seis billones de pesetas y que será permanente, pero que no entrará en vigor hasta enero de 1999.

También ratificó la intención de su Gobierno de inyectar 10 billones de fondos extras al Presupuesto del Estado, a la vez que seguirá adelante con el proyecto de eliminar nueve de los actuales 22 ministerios, como medio de ahorro.

La repercusión del discurso de Obuchi, que hizo desplomarse el yen, se extendió a todos los mercados asiáticos a excepción de Taiwan, que ganó 0,77%. La Bolsa de Hong Kong cayó un 3,25% y tras ella la de Malaisia (2,86%), Singapur (2,50%), Indonesia (2,36%), Filipinas (2,17%) y Tailandia (1,80%).

Desde China también llegaban noticias inquietantes. Aunque el banco central chino debió nuevamente publicar un comunicado oficial en el que negaba la devaluación del yuan, hecho que ahondaría la crisis asiática, la moneda china cayó a su cotización más baja de los últimos cinco años en el mercado negro de Shanghai, según informó la prensa china. La fuerte demanda de dólares estadounidenses provocó el descenso del yuan a una cotización de 9,1 por dólar, frente al cambio oficial establecido por el Banco Popular de China de 8,2.

En Vietnam, el banco central efectuó oficialmente una devaluación de 7% del dong, la moneda local, cediendo finalmente a la presión interna y externa sobre la divisa. El cambio ha pasado de 11.815 dongs por dólar estadounidense a 12.998.

Los mercados occidentales, al contrario que los asiáticos, aceptaron los planteamientos y los plazos propuestos por el primer ministro japonés, lo que les permitió concederse un respiro y recuperar parte de las pérdidas del conjunto de la semana.

Wall Street llegó a subir hasta 132 puntos ante el mantenimiento del índice de desempleo en el 4,5% de la población activa en el último mes, dato que aleja los temores sobre un enfriamiento de la economía. Esta subida de la Bolsa de Nueva York, que cerró finalmente con una ganancia de 20,34 puntos (0,24%), permitió a los mercados europeos cerrar al alza. Madrid recuperó un 0,97% (8,54 puntos), pero en el conjunto de la semana cede 21,57 puntos (2,36%); Londres subió el 1,54%, París un 1,85% y Francfort el 1,27%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de agosto de 1998.

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