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Treinta años de lucha

Una vez más en África, las frágiles fronteras heredadas de la colonización acaba en guerra. Eritrea, colonizada por los italianos, nunca se consideró parte del imperio etíope, que se la anexionó en 1962, desatando con ello una larga guerra de liberación. La guerrilla desgastó el régimen del emperador Hailé Selasié, cuyas tropas mal pagadas acabaron derrocándole en 1974.

Su sucesor, el coronel Mengistu Haile Mariam, no corrió mejor suerte. A pesar de la fuerte ayuda militar de la Unión Soviética y de Cuba, acabó derrotado militarmente por los combatientes eritreos y echado del poder en 1991. Dos años después, en 1993, un referéndum sancionó oficialmente la independencia de Eritrea. Ahora, una disputa fronteriza reabre las viejas heridas causadas por la que fue la guerra más larga del continente africano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 1998