Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ROLAND GARROS

Habrá final española en París

Moyà exhibió su calidad ante Mantilla y Corretja superó sin dificultades a Pioline

Lo que en 1994 consiguieron Sergi Bruguera y Alberto Berasategui parecía irrepetible. Sin embargo, en este Roland Garros aquella gesta ha sido igualada. De nuevo dos españoles disputarán la final. Ayer lo consiguieron Álex Corretja y Carles Moyá. eliminaron respectivamente a Cedric Pioline y al barcelonés Félix Mantilla. El récord de 1994 está al alcance de la Armada (Bruguera y Arantxa), un finalista (Berasategui) y un campeón júnior (Jacobo Díaz). Esta vez, Aratxa también está en la final en la que se enfrentará hoy a Mónica Seles. Y en la prueba júnior, Juan Carlos Ferrero está en semifinales.

La final de Roland Garros no se le escapó al mallorquín Carles Moyà. A sus 21 años tiene más calidad que el barcelonés Félix Mantilla, de 23, y ayer eso quedó patente. La batalla se había planteado en términos de igualdad, basados en la pasional entrega de uno y la genialidad del otro. Y por ahí se movió el partido. Hasta que el mallorquín lo rompió, entrando en una fase de inspiración contra la que no había réplica posible. Ganó por 5-7, 6-2, 6-4, 6-2.Moyà disputará su segunda final del Grand Slam. La primera la jugó en el Open de Australia el año pasado y la perdió ante el número uno mundial, el estadounidense Pete Sampras. En la segunda sus opciones serán mucho más claras. Su rival será Àlex Corretja.

Fue una derrota que a Mantilla le costará olvidar. En realidad, Moyà le ha cortado el paso ya en sus dos mejores actuaciones en el Grand Slam. En Melbourne, el año pasado, fue el mallorquín quien dejó fuera del torneo a Félix en cuartos de final en un partido que se alargó también, como ayer, a cuatro mangas. Ayer, fue todavía más duro.

Ayer, ambos estaban en semifinales y se dirimía un puesto de honor en París. Ayer, Mantilla acabó desesperado, porque Moyà le situó en un nivel inferior. No le permitió ascender a la categoría de finalista de uno de los cuatro grandes torneos.

Ese honor será para Carles Moyà. Un jugador al que todos sus entrenadores auguraban una carrera impresionante y que está poniendo los eslabones necesarios para confirmar los pronósticos. Un nombre que ya se ha unido al de los otros cinco finalistas españoles en Roland Garros (Manuel Santana, Manuel Orantes, Andrés Gimeno, Sergi Bruguera y Alberto Berasategui) y a los seis que han jugado una final del Grand Slam (Joan Gisbert). Pero al mismo tiempo un jugador inconformista, que pretende aquí en París restringir su círculo de comparación y elevar su propio listón, situándolo al nivel de los ganadores: Santana, Orantes, Gimeno y Bruguera, en dos ocasiones.

"Cuando gané en Montecarlo hace un mes nunca pensé que podía ser finalista en Roland Garros", confesó Moyà. "Estaba jugando muy bien y estaba convencido de que jugaría bien en París. Puede que ahora esté en el mejor momento de mi vida. También lo estuve en Australia y en Roma. Ahora estoy en un Grand Slam y aspiro a ganarlo. Y eso para mí es muy importante", señaló el tenista mallorquín.

Esa trascendencia que Moyà da a los grandes torneos, se hizo patente durante el encuentro. El partido se le había complicado cuando con un set iguales, el marcador se situó en 4-1 para Mantilla en la tercera manga. Allí se dirimió realmente la suerte de la batalla. Y fue allí donde surgió el mejor Moyà. Ajustando en el resto, alargando sus bolas, dando profundidad a su juego, el tenista mallorquín fue desplazando de la pista a su rival.

Mantilla acusó la intensidad del momento y perdió dos servicios consecutivos en blanco. "Está cansado", comentó la ex jugadora y ahora comentarista de televisión italiana Lea Pericoli. "Conozco bien a los hombres y le veo muy cansado", agregó poco después con una sonrisa.

Tal vez su cansancio no fuera físico sino mental. "Empecé bien en el tercero, pero a partir del 4-1 él comenzó a sacar muy bien. Ahí perdí una buena oportunidad. Creí que era él quien estaba cansado. Pero, en cambio, comenzó a jugar muy bien. Y no pude seguirle. Después me vine un poco abajo", aseguró el barcelonés.

La cuestión fue que desde el 4-1 al final de la manga, Moyà ganó cinco juegos seguidos y se anotó 20 de los últimos 24 puntos. La mala racha de Mantilla prosiguió en los dos primeros juegos de la cuarta manga. En total, Moyà se anotó siete juegos consecutivos y, con un break, cogió la alternativa de la manga decisiva. El mallorquín cerró el partido y su paso a la final del domingo con un punto de saque a 197 kilómetros por hora. Habían transcurrido 2 horas y 42 minutos desde que comzara el partido.

"Soy joven y una persona positiva", explicó Mantilla tras el partido. "Tendré nuevas oportunidades. Volveré aquí mejor preparado el próximo año".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 1998