LA CRISIS DE LA FSM

La dirección del PSOE logra por escaso margen que Almeida sea la candidata por Madrid

Cristina Almeida, presidenta del Partido Democrático de la Nueva Izquierda (PDNI), será la candidata del PSOE y de su partido a la presidencia de Madrid en las elecciones de junio de 1999. La dirección del PSOE sacó adelante esta propuesta, fruto de un pacto entre la ejecutiva federal y regional con el PDNI, en una votación celebrada ayer en el comité regional que se saldó con el 52% de los votos a favor y el 47% en contra. Los derrotados, que defendían que hubiera primarias antes de abrir negociaciones con el PDNI, acatan el resultado y trabajarán duro por la victoria de Almeida en las urnas pero, ante lo ajustado de la votación, 29 votos de diferencia, pidieron a la dirección socialista que cuente con ellos en el futuro.

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A pesar de su ausencia, mucho se habló del candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Borrell, en el teatro Buero Vallejo de Alcorcón, donde se celebró la reunión del comité regional de la FSM. Borrell había pedido que se celebraran primarias aunque "compaginándolas" con el pacto con el PDNI, lo que le situaba junto a los críticos. Por la mañana, Borrell había señalado en Bilbao que a la votación había que "quitarle toda clase de dramatismo". "No hay enfrentamiento ni conflicto, hay opiniones, y las opiniones se zanjan discutiendo y escogiendo lo que a la mayoría le parece más adecuado", dijo.No fue el único en querer desmentir un posible enfrentamiento con el secretario general, Joaquín almunia, que sí había apoyado el pacto y descartado las primarias. "Borrell es el candidato de todos los socialistas madrileños y vamos a trabajar para que gane a Aznar; me niego a que se haga la lectura de que Borrell estaba con unos y no con otros", dijo el secretario general de la FSM, Jaime Lissavetzky. Y el propio candidato le dio la razón tras la votación: "Los órganos de representación han hablado y ya no hay más que decir; todo el mundo cierra filas en torno a la decisión y a trabajar con todo entusiasmo porque Cristina Almeida alcance la presidencia de la Comunidad".

Tras el recuento, la alegría de Lissavetzky era ostensible. Máxime cuando escuchó a los derrotados asegurar que desde hoy Almeida es su candidata y trabajarán para que venza al PP en las urnas. Ahora bien, los críticos señalaron que, a la vista del escaso margen de diferencia, la dirección debe cambiar de forma de hacer política y dar más participación a esta considerable minoría madrileña en la que se agrupan gente como José Acosta, líder de los guerristas; José Quintana, alcalde de Fuenlabrada; la corriente Izquierda Socialista y personas como el ex consejero de Sanidad Pedro Sabando y Francisco Ramos, que encabezaron la plataforma de apoyo a Borrell en Madrid en las primarias.

La propuesta de la ejecutiva regional, según la cual el PSOE y el PDNI acuerdan que Almeida sea la candidata a la presidencia de la Comunidad de ambas fuerzas políticas, salió adelante con el 52% de los votos. El 47% votó en contra y a favor de que Madrid se sumara a las otras 10 federaciones socialistas que hoy empiezan el proceso de primarias. En un paso posterior, y con un candidato del PSOE elegido, se podría negociar la lista con el con el PDNI. Nunca quedó claro si con Almeida de número dos o ya sin ella.

Pero los números han zanjado la cuestión: 300 votos frente a 271. Hubo 5 abstenciones. Los perdedores señalaron que los miembros de la ejecutiva regional son 42 y tres de ellos votaron contra el acuerdo, por lo que si se restan los miembros de la ejecutiva de los 300 votos a favor, la victoria es de los críticos. Según muchos de los que votaron en contra del pacto con el PDNI, no ya para oponerse a Almeida sino para medir las fuerzas de cada sector, a partir de ahora la ejecutiva regional tiene que hacer política de otra manera "y no generar situaciones de polarización tan extremadas", dijo Manuel de la Rocha, de Izquierda Socialista.

Sólo queda que hoy la ejecutiva federal avale la propuesta aprobada ayer por el comité regional y, a continuación, que un comité federal lo ratifique plenamente en julio, dado que es el órgano al que corresponde fijar la política de alianzas del PSOE. En los últimos días, desde la dirección se intentó inscribir el acuerdo sobre la candidatura de Almeida en un ámbito estrictamente regional, en un intento de liberar a la ejecutiva federal del conflicto que se había creado. Una vez aprobado ya parece que no hay inconveniente en reconocer que el pacto lo hizo la ejecutiva federal, encabezada por Joaquín Almunia, y que tiene una posible repercusión nacional. Una derrota hubiera supuesto una descalificación de la ejecutiva regional y de la federal.

Almeida se considera ahora una candidata "de consenso". El resultado de la votación, dijo, es una apuesta por la "ilusión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de mayo de 1998.

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