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Tribuna:AULA LIBRE

Dos años de educación conservadora

El segundo año del PP en Educación comenzó con la conferencia de Esperanza Aguirre en el Club Siglo XXI de Madrid, en mayo del año pasado. La ministra expuso un plan de acción basado en la idea de que la LOGSE ha conducido "a la ignorancia" a una generación. ¿Qué ha hecho para evitar tal catástrofe? Los hechos han puesto de manifiesto dos conclusiones: no había ningún plan detrás de semejante afirmación, y los datos de la propia evaluación del ministerio sobre el sistema educativo han desmentido su injusta afirmación.

Pero conviene seguir el orden cronológico: primero prometieron cambiar la selectividad porque no se respetaban los intereses de los alumnos. Nadie sabe nada de este tema. Posiblemente tampoco en el ministerio.

Después se planteó que el origen de todos los males estaba en el abandono de las humanidades. Un plan confuso y autoritario consiguió unir a todos los partidos excepto el PP y provocó la primera gran derrota gubernamental en el Parlamento. Con las aguas más calmadas, es necesario exigir menos demagogia y más seriedad en las propuestas. ¿Qué impide a la ministra reforzar la Lengua y la Literatura Española en las comunidades que aún gestiona, o ampliar su horario lectivo, si es su objetivo? ¿Qué le impide incrementar el horario de Geografía e Historia, o reforzar la Filosofía en bachillerato? ¿Por qué no ha hecho nada? Tal vez porque en su propuesta había más interés en la confrontación con los nacionalistas que en la mejora de la enseñanza. Posiblemente también porque atender todas las demandas, incluido el necesario refuerzo de las matemáticas, supondría un excesivo incremento del horario.

Posteriormente se redactó un decreto sobre "centros integrados", en el que se permitía que alumnos de dos cursos distintos en secundaria pudieran recibir juntos, n la misma aula, sus diferentes enseñanzas. Al mismo tiempo se propuso a los sindicatos de profesores que la jornada escolar de los colegios públicos pudiera ser sólo por la mañana. Es difícil creer que ambas medidas pretendan mejorar la calidad. Tal vez sean fruto del desconocimiento o del deseo irresponsable de llegar a acuerdos sin compromiso económico. ¿Dejará también la ministra que sean los centros escolares quienes fijen las vacaciones escolares, el programa de historia o las clases de religión? ¿Suprimirá la selectividad cuando tenga un conflicto con los estudiantes? Al terminar su segundo año, la ministra se encuentra con una gran sorpresa. La evaluación que encargó para comprobar que la LOGSE era un desastre no conduce a esa conclusión: los alumnos de secundaria obtienen mejores resultados que los del sistema anterior; la mayoría de los profesores aceptan los objetivos de la ley y los problemas están más bien en matemáticas, no tanto en las humanidades. Hay que señalar, en reconocimiento al Instituto Nacional de Evaluación y Calidad, que esta iniciativa se ha llevado a la práctica con seriedad y en el plazo previsto.

Sin duda existen problemas en la educación española: hay que conseguir un mejor nivel educativo de todos los alumnos; hay que apoyar el desarrollo profesional de los profesores; hay que evaluar los centros; hay que dar más recursos a los centros que atienden a alumnos con mayores problemas de aprendizaje; hay que ampliar la oferta de los centros. Pero hay que hacerlo desde el compromiso con la educación, desde el conocimiento y desde la responsabilidad. Sin embargo, la mayor parte del equipo del ministerio no está revestido de estas cualidades. La única esperanza, otro año más, es que, al menos, cumplan su compromiso y transfieran la educación a las comunidades.

Álvaro Marchesi es catedrático de Psicología Evolutiva de la Complutense y fue secretario de Estado de Educación con el PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1998