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CARTAS AL DIRECTOR

El aceite y la fuerza de la razón

En el tan tratado asunto de la reforma de la OCM y de la actuación del señor Fischler, se ha utilizado en exceso este sistema asambleario de presión incluso en niveles que, por su propia posición, deberían aportar mayor cordura y saber estar del utilizado. Todo ello en detrimento, con los datos en la mano, de lo esencial: la razón que asiste a España en sus peticiones.La primera obligación de la Comisión Europea y del comisario de Agricultura es actuar con rigor, verificando los datos de partida antes de proceder a realizar una distribución de cuotas en base a una información que de una forma evidente se aprecia que es errónea por cuanto:

1. Se prescinde del efecto de la sequía padecida por España en los últimos cinco años, sin ver que en campañas anteriores no afectadas por la misma aparecen producciones de 734.000 toneladas, muy superiores a la cuota que quieren fijar como límite para el derecho de subvención.

2. Olvidan también que en los últimos siete años se ha incrementado la superficie de olivar plantada en un 35%.

3. Olvidan, asimismo, que el esfuerzo inversor realizado por el, sector en España ha llevado a eliminar importantes problemas medioambientales y a mejorar los agotamientos del fruto.

4. Y, por último, olvidan que la implantación del riego en las explotaciones ha supuesto la eliminación parcial de las vecerías y la mejora de los rendimientos de la aceituna.

Todo esto ha llevado la producción normal de aceite a unos niveles contrastables de 900.000 a 1.000.000 de toneladas por año en España, dato que, a pesar de su fácil comprobación, parecen desconocer el Consejo Oleícola Internacional y la Comisión Europea.

Por contra, otros datos muchos más cuestionables, como la producción en Italia, con una situación verdaderamente extraña, parecen admitirse sin reservas. Tampoco se pone en cuestión, ni se somete a debate, que se hable de una producción subvencionable de sólo un 25% más para España, cuando el, número de olivos plantados es de un 71% más. Tal parece que, cuando menos, la Comisión Europea debería tener muchas dudas sobre lo que está haciendo y proceder a su revisión. De otro modo, cabría apreciar una falta de criterio, o la existencia de otros intereses difícilmente explicables.

En caso de persistir en esta política, y teniendo en cuenta la existencia de excedentes de producción para un periodo que puede oscilar entre 7 y 10 años, según el crecimiento de la demanda, el perjuicio, en forma de pérdida de competitividad, al subvencionar con 100 pesetas más el kilogramo de aceite italiano y 50 pesetas más el griego, podría suponer que todos los excedentes de producción fueran españoles.

Señores negociadores, la razón está con nosotros, utilícenla, por favor. Comisión Europea, demuestren la seriedad que debe tener un organismo a la hora de tomar una decisión con criterios de justicia.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998