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El disparo a Clinton de un francotirador

Internet propició el último escándalo de la Casa Blanca a partir de una información minúscula

Todo empezó la noche del sábado 17 de enero con una minúscula información difundida desde un rincón de Internet: "En el último minuto, a las seis de la tarde del sábado, la revista Newsweek levantó un artículo que iba a sacudir el Washington oficial hasta sus cimientos: una becaria de la Casa Blanca ha mantenido relaciones sexuales con el presidente de los Estados Unidos". Esta escueta nota la publicó el periodista independiente Matt Drudge en su personal publicación electrónica, Drudge Report.

La mecha prendió inmediatamente y ya en la madrugada del domingo el tema empezó a ser tratado en grupos de debate de la red. Según la reconstrucción hecha por la revista electrónica Slate, de Microsoft, el mismo domingo se produjeron un par de breves referencias en programas de televisión. Drudge informó el lunes en su octavilla electrónica que la becaria se llama Monica Lewinsky.

Publicaciones electrónicas con mayor organización, como Slate y Underground, empezaron ese día a hacerse eco. Drudge explicó el martes en CBS Radio que los investigadores federales poseían grabaciones de conversaciones telefónicas que apoyaban los rumores del affaire presidencial.

A rebufo de Internet, la prensa convencional publicó el tema el miércoles. Lo hicieron el Washington Post y Los Angeles Times. Se sumó de inmediato la CNN, lo recogieron las agencias de prensa y saltó a los medios de todo el mundo. Pero este paso de la información al mundo del papel, las radios convencionales y las cadenas de televisión no ha hecho que Internet pierda protagonismo.

Los grandes diarios han recurrido a su edición en la red para difundir de manera, inmediata los nuevos datos conseguidos: guardarlos unas horas hasta imprimirlos puede significar que otro pise la exclusiva. Los grandes almacenes de noticias como la CNN Interactive actualizan la información a cualquier hora del día. "Recargue a menudo para recoger las últimas noticias", advierte en lo más alto de su primera página sobre el affaire.

Aunque es muy difícil decir qué es lo que ha sucedido por primera vez y qué es ya habitual, este escándalo está mostrando en vivo y en directo las posibilidades de Internet. Primero, que un informador aislado agazapado detrás de un ordenador puede llegar a influir muchísimo si acierta con una noticia de impacto. Drudge,de 30 años y residente en Los Ángeles, recuerda a aquellos pioneros del periodismo que buscaban la noticia, la escribían, luego imprimían el periódico y ellos mismos lo distribuían.

Él hace lo mismo ahora, pero con Internet es más fácil y llega además al último rincón del planeta. Se aprovecha, además, de que los medios convencionales tienen por norma comprobar las noticias antes de publicarlas o, a veces, van especialmente al tanto con las informaciones muy comprometidas. En esta ocasión, Newsweek decidió retener la información y se la quitaron. Un oportuno chivatazo puso el tema en conocimiento de Drudge, que lo difundió a toda prisa.

En segundo lugar, se ha constatado que tardar 24 horas en sacar a la calle la siguiente edición es algo insostenible para un diario en la era de Internet cuando la noticia es realmente caliente. La información en continuo ha dejado de ser exclusiva de la radio y la televisión.

La prensa escrita puede ya dar cuenta de las noticias a todas horas a través de la red, con la ventaja sobre las emisoras audiovisuales de que lo escrito queda, y el lector puede acceder a la información cuando quiere, no cuando se emite.

La contrapartida a esta inmediatez informativa es que se están difundiendo datos insuficientemente contrastados en la red. Y hasta la prensa más serena, al sumarse a la bola de nieve informativa, está contribuyendo a llevar el asunto a los derroteros por los que circula mejor la prensa sensacionalista.

El caso más espectacular ha sido el protagonizado por el Dallas Morning News, que aseguró en su edición electrónica que un miembro de los servicios de seguridad de la Casa Blanca había pillado en plena acción amorosa al presidente y Monica Lewinsky. Tuvo que desmentir la noticia horas después, pero entre tanto, la agencia Associated Press ya la había difundido y algunos otros diarios la habían recogido. Con el presunto amorío se ha puesto también en evidencia la parte de farándula que tiene Internet. Como por encantamiento han aparecido media docena de páginas de fans de Lewinsky, e incluso una dedicada a la amiga con vocación de espía, Linda Tripp. Comerciantes de todo tipo se han lanzado a explotar el filón.

Algunos con mecanismos razonables, como es ofrecer una serie de vínculos para ir a páginas con información sobre el tema: con ellos se atrae a la clientela y a continuación se relacionan una serie de libros, todos ellos a la venta. Otras ofertas son fraudulentas, como la de quien anuncia a Lewinsky desnuda para atraer al interesado hacia una web porno, donde si alguna dama se parece a Monica es por casualidad.

Y circulan chistes, muchos chistes."¿Sabes en qué se diferencia el Zippergate del Watergrate?". "En que ahora sabe todo el mundo quién es Garganta Profunda". Hay otra gran diferencia: Internet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998

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