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EE UU admite que un ataque militar Irak no elimina el problema

Estados Unidos empieza a tener dudas de que una acción militar contra Irak vaya a solucionar la nueva crisis del golfo Pérsico. William Cohen, secretario estadounidense de Defensa, ha reconocido que una intervención militar no acaba con las raíces de la crisis: la permanencia de Sadam Husein en el poder y la misión de los inspectores de desarme de la ONU. Entretanto, la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, viajó a última hora de ayer a Kuwait para recabar apoyos a la posición de su país.

Albright había reiterado pocas horas antes en Jerusalén que una respuesta militar "sustancial" de su país era cuestión de semanas si la vía diplomática no da sus frutos para convencer a Sadam Husein de qué acate las resoluciones de la ONU sobre las inspecciones internacionales a presuntos centros de almacenamiento de armas de destrucción masiva. En Kuwait, el país que Irak invadió en 1991 y del que fue desalojado por una alianza internacional que le impuso las actuales restricciones de soberanía, Albright obtuvo el compromiso de apoyo si no queda otra salida que la militar. Pero desde el propio Gobierno estadounidense se había moderado ya la escalada dialéctica al reconocer Cohen las dudas sobre los efectos de un ataque militar. Mientras, se ha puesto en marcha una ofensiva diplomática para desactivar la crisis. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, declaró que aún no hay que dar por agotados los esfuerzos de mediación y anunció que viajará a la zona a mediados de febrero. La UE también enviará un representante a la región. Rusia prosigue sus esfuerzos conciliadores en Bagdad y Francia se distanció ayer más de la posición norteamericana y despachó a su propio enviado a la capital iraquí. El ministro del Interior francés, Jean-Pierre Chevénement, acusó a Washington de practicar una "diabolización imbécil" de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998

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