Ir al contenido
_
_
_
_
EL TERRORISMO DE ETA

Doble objetivo: el PP en Euskadi y el Gobierno en Madrid

HB lleva años haciendo "responsables"' a los concejales de todos los demás partidos de la suerte de los presos

De los cinco asesinatos de ETA en los últimos cinco meses (cuatro consumados y uno frustrado), en tres casos el objetivo han sido concejales del Partido Popular. La policía y la Ertzaintza tienen, además, indicios de que la organización ha dado instrucciones para acopiar información sobre ediles de esta formación política. No es un interés pasajero.ETA pretende atacar al partido de José María Aznar por donde es más fácil, por la base de su estructura en Euskadi. La proximidad de los concejales a los ciudadanos y el rechazo añadido que este tipo de atentados provoca, probablemente no es un obstáculo. Más bien al contrario. Quizá los terroristas estén convencidos de que conseguirán aterrorizar no sólo a los representantes del PP en los ayuntamientos, sino sobre todo a sus afiliados y votantes, y lograrán contener así el crecimiento electoral del partido de Aznar y Jaime Mayor Oreja, la "marea españolista" de la que han hablado en alguno de sus documentos.

Más información
Trece asesinatos en lo que va de año

Para los que secuestraron a Miguel Ángel Blanco en julio y luego le tirotearon en la cabeza, la sacudida de repulsa y protesta que recorrió el País Vasco y toda España pudo no resultar un fracaso. Demostraba su capacidad de colocarse en el centro de la vida política y social y de mantener la iniciativa.

Cinco asesinatos en cinco meses y tres con representantes del PP en otros tantos ayuntamientos como objetivo (incluido los frustrados contra Elena Azpiroz, concejal de San Sebastián, y contra el alcalde y un concejal de Rincón de la Victoria, en Málaga) reflejan varios hechos. Los terroristas tienen menos capacidad de matar, pero la utilizan muy selectivamente. Además, ETA ha mantenido un calculado silencio mientras duró el juicio a la Mesa Nacional de Herri Batasuna. Los abogados convencieron a la coalición de la necesidad de una defensa jurídica y profesional. Conocido el veredicto, se acabó la espera.

¿Por qué disparar al PP? Cualquier pistolero de ETA o cualquiera de sus simpatizantes contestaría inmediatamente. ¿Y por qué no? Pero, además, los terroristas parecen estar desarrollando una doble táctica. Una, de "castigo" y de "reparto del sufrimiento". La idea hierve desde hace mucho tiempo en los sectores más extremos de HB y ha sido expresada en público por dirigentes de la coalición.

Consiste en demostrar a los presos y a sus familiares que "el dolor está repartido", de forma que los responsables de que las cárceles no se abran de par y par y los miembros de ETA condenados o a la espera de juicio no puedan volver a sus casas, con sus familiares y sus amigos, también se llevan lo suyo.

Esta vertiente de los atentados lleva meses y años siendo preparada políticamente. Desde manifestaciones con pancartas ante los domicilios privados de políticos de diversos signo, hasta innumerables debates, precisamente en los ayuntamientos, donde los concejales de HB salmodian la letanía siniestra de que los ediles de todos los demás partidos son "corresponsables" de la situación de los presos.

La otra táctica en curso es más tópica y más antigua. ETA cree que el Gobierno está en una situación de debilididad, como lo creyó o lo quiso creer en 1992 cuando el Ejecutivo era socialista. Entonces galvanizó a su entorno y a sus presos con la promesa de "acabar el conflicto" utilizando como palanca del chantaje los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla. La apuesta terminó con la captura de la cúpula terrorista en Bidart (en el País Vasco francés), pero ETA ha demostrado ya suficientemente su capacidad para convertir las más estrepitosas y profundas derrotas en jalones del camino.

Más difícil es descifrar si con la táctica de disparar Miguel Ángel Blanco, malherido, es conducido a la residencia sanitaria de San Sebastián a la cabeza de los concejales del partido que gobierna en Madrid ETA cree que va a conseguir que el Ejecutivo de Aznar se sentará a negociar en algún país nórdico o recibirá en La Moncloa al Gerry Adams de HB, aún sin rostro. El primer asesinato de un concejal del PP lo perpetró en San Sebastián, el 23 de enero de 1995. La víctima se llamaba Gregorio Ordóñez. Eran vísperas de la llegada de Aznar y los suyos al poder. No parece que se hayan visto inclinados a la negociación. Bien es cierto que, desde la perspectiva de ETA, el problema puede reducirse siempre a que no hay suficientes muertos sobre la mesa y deben ponerse más.

El problema real parece otro. Todas las apuestas, pasadas y recientes, por la victoria interna de los posibilistas o los negociadores han fracasado, hasta el momento. Con todas sus personalidades políticas condenadas al ostracismo o al alejamiento, en la medida en que todas acabaron chocando abierta o soterradamente con la lógica del terrorismo ciego, el objetivo de ETA ahora no es negociar, sino seguir matando. Que para ellos es lo mismo que decir seguir existiendo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_