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El senador Carlos Piquer, hallado ahorcado en su domicilio de Zaragoza

El cadáver del senador Carlos Piquer, de 45 años, fue encontrado ayer, sobre las 16.30 horas, por su hijo de 15 años, en el cuarto de baño de su domicilio de Zaragoza, colgado de una tubería. Todo indica que el político no ha podido soportar la presión a la que estuvo sometido desde que el 30 de diciembre de 1996 el juez Carlos Lasala, que instruía un sumario sobre una presunta mafia policial en Zaragoza, recogía las acusaciones de una prostituta brasileña que acusaba al político de incitación al consumo de drogas y de abonar sus servicios con una tarjeta del Grupo Socialista de las Cortes de Aragón.

Cuando se conocieron las imputaciones el senador socialista se encontraba de viaje fuera de España. Al regresar el 2 de enero de este año declaró: "Acabo de escribir una carta al secretario general de mi partido [el socialista] poniendo mi cargo a su disposición. Sólo quiero tranquilidad, que mi familia no se vea presionada y poder defenderme". El 11 de enero, cuando Carlos Piquer devolvía las 200.000 pesetas de la tarjeta al Grupo Socialista de las Cortes de Aragón su partido ya le había suspendido de militancia.El político comenzó un particular calvario desde esa fecha. Se negó a abandonar su escaño en el Senado y en las Cortes aragonesas y pasó a ocuparlo en los respectivos grupos mixtos. Hasta entonces, Piquer, acérrimo guerrista, había desarrollado una intensa vida política en Aragón y Madrid. Pero las cosas cambiaron cuando la Sala segunda del Tribunal Supremo decidió tramitar su suplicatorio al encontrar indicios de delito en su comportamiento. El suplicatorio fue concedido en julio.

El político ha sido secretario de organización del Partido Socialista de Aragón durante la etapa de José Marco, así como alcalde de Sástago, su pueblo. Después su carácter se debilitó y han trascendido otros dos intentos de suicidio. Desaparecido de la escena política, sólo sus amigos continuaban teniendo relación con él.

Alfonso Guerra, en su visita a Zaragoza la semana pasada, intentó entrar en contacto con Piquer pero fue imposible. Piquer no soportaba la presión y quienes le conocían aseguraban que su final estaba escrito. Ayer por la tarde los pocos socialistas que continuaban siendo amigos suyos acompañaban, desolados, a su familia.

La próxima semana, el juez que ahora llevaba su caso en Madrid, el magistrado Gregorio García Ancos, tenía previsto desplazarse a Zaragoza a tomarle testimonio. Conocía su precario estado de salud y por eso había pospuesto su declaración hasta que superase su etapa de depresiones. La abogada de Piquer, Cristina Ruiz Galve, lamentaba la presión que sufren quienes soportan largos procesos penales. Ahora el caso se archivará.

El juez Lasala dio por concluida en octubre la investigación sobre la presunta mafia policial en Zaragoza tras dos años y medio de investigación. Un sumario de más de 3.000 folios sobre una presunta mafia en la que aparecen imputadas 28 personas, 10 de ellas policías, y el resto son confidentes y traficantes de droga.

De ese sumario iniciado en el verano de 1995 a raíz de conocerse presuntas actividades delictivas que afectaban a las comisarías de Centro y San José de Zaragoza el juez mantiene la acusación de cohecho, tráfico de drogas y revelación de secretos. De ese sumario, además de la pieza de Piquer, se desgajó otra que afectaba al ex jefe superior de Policía de Zaragoza, Francisco Lázaro, quien se encuentra suspendido de empleo.

El secretario regional del PSOE en Aragón, Isidoro Esteban, declaraba a última hora de la tarde de ayer: "No es momento de hacer análisis, sino de apoyar a su familia". Piquer tenía tres hijos.

En Madrid, el presidente del Senado, Juan Ignacio Barrero, lamentó, en nombre de la cámara, el "trágico fin" de Piqué. Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, destacó su pesar y las "circunstancias tan dramáticas" que concurren en su muerte.

El portavoz socialista Juan José Laborda declaró a Efe que al senador "le había roto el alma" el que trascendiera a los medios de comunicación "su vida licenciosa" y "el que lo conocieran sus hijos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 1997

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