Herrera, el precursor de los técnicos estrella

El entrenador dejó dicho que le entrerraran "donde diera el sol"

La figura de Helenio Herrera, el técnico fallecido el pasado domingo en Venecia a los 81 años, concitó ayer los elogios de todo el fútbol mundial. Y ayer mismo se desveló su última voluntad, según dejó dicho a su esposa Fiora Gondolfi: deseaba ser enterrado "en un lugar alto, donde diera el sol".Luis Suárez, director de fichajes del Inter al que Herrera dirigió primero en el Barça y después en el equipo interista, se refirió a la aportación del entrenador argentino: "Ha sido el hombre que ha dado un cambio al trabajo de entrenador, tanto en la preparación física como en la psicológica. Era de los que iban a ver los partidos, y se documentaba personalmente, pues no olvidemos que entonces no existían los medios audiovisuales de hoy en día. Pero, sobre todo, Herrera dio una nueva dimensión al papel del entrenador que, hasta su llegada a Italia, era marginal". El ex jugador internacional italiano Giacinto Facchetti abundó en esta tesis: "Con Herrera, los entrenadores pasaron de ser personajes marginales a protagonistas. Son aún tan actuales sus métodos que, algunos que han jugado con él y ahora son entrenadores, ponen en práctica sus enseñanzas. Pero no es fácil, pues en Helenio había grandes cualidades psicológicas".

El ex guardameta internacional del Barcelona Antoni Ramallets, elogió al entrenador con el que consiguió dos títulos de Liga en 1959 y 1960: "Tenía todas las cualidades y por eso marcó una gran época. Era muy preparado, conocía el fútbol de todo el mundo, era un gran estratega y un gran psicólogo. Además, siempre iba de cara. Nunca te enterabas de las cosas por los periódicos". Otro ex jugador del club azulgrana, Josep María Fuste, subraya otra virtud que distinguía a Herrera: "Siempre hablaba bien de los jugadores y daba la cara por ellos. Era muy listo y muy de fiar. Un día me exigió mayor asiduidad y puntualidad en los entrenamientos. Yo le dije que con lo que ganaba no podía dedicarme sólo al fútbol y tenía también que trabajar. Entonces me dio mi primer sueldo. Unas 40.000 pesetas. Yo tenía 17 años. Me volví loco".

Pichi Alonso, sin embargo, no tuvo tanta suerte con Helenio. Tuvo que esperar para ascender al primer equipo del Barça porque El Mago lo descartó por "tener los pies pequeños".

Ayer se recordaban las frases acuñadas por Herrera, el padre del catenaccio, que han pasado a formar parte del argot futbolístico: "vamos a ganar sin bajar del autocar" o "se juega mejor con diez que con once".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de noviembre de 1997.

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