_
_
_
_
_
Reportaje:

Ancas gigantes

Dos jóvenes empresarios promueven desde su granja la cría de ranas en la región

Cien mil ranas-toro alfombran una hectárea de terreno rústico en Navalcarnero. Por fortuna no se trata de una plaga sino del único criadero de ranas americanas que existe en la región. Su propietario José González Arroyo, de 32 años, se ha propuesto extender los dominios de este batracio de punta a punta de Madrid a golpe de pequeñas factorías como la suya, llamada Hispafrog. Y es que "de estos animales se aprovecha todo", sugiere González. Sus enormes dimensiones (pesan hasta 700 gramos y miden 30 centímetros encogidas) dan para mucho: "Además de las ancas como comestible, la piel de estas ranas se utiliza en marroquinería y la carne sirve para fabricar piensos" explica este empresario.La aventura comenzó en 1995, cuando Gonzalez y un amigo viajaron a Estados Unidos. Sabedores de que las ranas españolas escaseaban y estaba vedada su caza, ambos jóvenes visitaron varios criaderos americanos y aprendieron los cuidados que hay que dispensar a las ranas-toro, llamadas así por su enorme tamaño ." Nos trajimos a España 300 cabezas reproductoras y en dos años hemos conseguido 1.000 ejemplares" recuerda José Gonzalez. Cade rana pone de 10.000 a 25.000 huevos al año.

Para criarlas hace falta un terreno de una hectárea de extensión alejado del casco urbano de las ciudades, "para que estén tranquilas". No beben agua del grifo: la necesitan de pozo, sin cloro ni sales. En verano es fácil reproducir su hábitat natural, pero en invierno se necesita una nave con luz permanente, temperatura suave y mucha agua. Dos, personas son suficientes para llevar el criadero y las únicas medidas de seguridad son tapones para los oídos, imprescindibles en primavera y principios de verano, su época de celo, cuando no cesan de croar. Se les cierra la boca con insectos vivos o peces, manjares que se les sirve "casi una a una".

Lo más complicado es estudiar sus enfermedades, ya que no existen veterinarios especializados en ranas. Los criadores han optado por recabar todos los estudios sobre batracios publicados en España.

De momento, los propietarios de esta granja no pueden vender directamente a los restaurantes, ya que las ranas, al igual que otros animales tienen que pasar por el matadero. Las ancas se venden en carnicerías. Los clientes directos de José González son otras granjas a las que se les proporcionan los ejemplares vivos para su cuidado y reproducción.

Quienes se animen a probar suerte con las ranas gigantes, Hispafrag (929 84 51 20) les echará una mano: "Les daríamos unas cuantas ranas, clases para aprender a cuidarlas y asesoramiento sobre el montaje de las instalaciones", aclara González.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_