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Eva...sión

Se ha producido eso que llaman la rentrée, aunque no culmine en su acepción originaria hasta la fecha de inauguración del curso escolar. Pero quiero decir que ya estamos aquí todos, o casi todos, o al menos muchos más de los que debiéramos estar, y quiero decir que ha aumentado en fléche (ya puestos ... ) el horror de nuestras calles. El ruido, el tráfico, la contaminación, el estreñimiento circulatorio, la angustia de las multiobras sempiternas. Hace un mes, cuando éramos un poco más felices, recomendaba yo a quienes quisieran evadirse de tal horror la visita a los museos.Aumenta en estos días el anhelo de escaparse, de modo que me gustaría sugerir hoy a la pléyade de ciudadanos maltrechos una larga parada en la exposición La Eva moderna (ilustración gráfica española, 1914-1935), que alberga las salas de la Fundación Cultural Mapfre Vida. Contemplamos allá el mundo redivivo del magnífico Blanco y Negro anterior a la guerra civil española, espléndido reflejo, a su vez, de la belle époque, cuyos límites cronológicos resultan imprecisos y sujetos a muy diversas exégesis aunque la mayoría la sitúa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

La cosa va sobre todo y como puede deducirse del título, de liberación de la mujer. Se había sufrido mucho durante la gran guerra, el porvenir era oscuro, así que había que divertirse, ¡y de qué modo! Aquellas chicas, muchachas, señoritas, mujeres, tuvieron un valor enorme. Piénsese que unos años antes no podían salir solas a la calle, y mucho menos visitar los lugares públicos, sin "carabina". Piénsese que en la época victoriana los restaurantes eran sólo "cosa de hombres", que delante de las señoras no podían pronunciarse palabras tan malsonantes como "pierna" y que en los conciertos o recitales privados las patas de los pianos se cubrían con unas púdicas medias, acaso para evitar que las damas presentes tuvieran malos pensamientos. ¿Evocando quizá las patorras torcidas de un sátiro? Y Mary Quant demostró valor al inventar mucho más tarde la minifalda, pero, ¡anda, que las muchachas de los años veinte ... ! Ellas fueron las primeras en remangarse.

Y aquí, un inciso: no todas las chicas de conjunto gustaban igual al espectador de la antigua revista española. Uno elegía in mente "la suya", seguía sus evoluciones, la devoraba con los ojos. En una exposición de absoluto protagonismo femenino, como éste, sucede algo similar. Me llama la atención, de entrada, la bañista de Penagos (195), tan modosa pero tan segura de sí misma, tan a gusto en su toldo, ¡al fin sola! Púdico bañador, tipo no muy bueno, según los cánones actuales, gorro de baño, hamaca y flota, la chica esgrimía una barra de carmín y está a punto de retocarse los labios. "Liberación", debería llamarse este trabajo que, por cierto, no lleva título. ¡Oh!, y me chifla el 193, también de Rafael Penagos. "El regreso de Eva", dice el cartelito, y vemos a cinco muchachas en primer plano contemplando con avidez a un venerable anciano chino. El dibujo es de 1930, pero yo me percato de que conozco de vista a estas chicas. ¡Son las Spice Girls de hace 67 años! 0, por lo menos, sus bisabuelitas. Y veo otras caras conocidas, por ejemplo a Lady Di, que fue portada de Blanco y Negro. Carlos Masberger la intuyó, y lleva el número 153. También descubro una jovencísima Tina Turner, en versión de Enrique Angulo, identificada con el número 14. Luego, me alucina la sencillez, elegancia y expresividad de esa pasajera de tren dibujada por Viera de Sparza y que exhibe el número 303. La señorita en cuestión se nos muestra de espaldas, pero en sus omóplatos puede leerse otra apología de la libertad femenina.

Me pareció muy curioso el gouache Intermedio sentimental de Lozano Sidro (132). Y el epílogo de la muestra, en el ángulo más recóndito, está constituido por los deliciosos desnudos y semidesnudos. Allí se nos muestra la liberación de la carne mortal, y no hay más remedio que enamorarse de la muchachita que aparece en cueros, salvo por las medias, las ligas y unos zapatos de alto tacón, en el dibujo 138. Rubia, melenita corta, nos da la espalda, y el culito virginal, para concentrarse en la contemplación de ¿una cama turca? Es un tema muy sugerente, dulcemente erótico, un símbolo perfecto de la época. ¡Ah!, la exposición estará abierta hasta el 13 de septiembre. Dense prisa.

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