LA VIOLENCIA DE ETA

ETA pone bombas bajo los coches del alcalde y un concejal del PP en un pueblo de Málaga

Dos meses después del asesinato del concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, ETA intenté matar ayer a otros dos ediles del PP. Pero esta vez lo hizo en el extremo sur de España, donde menos se la esperaba. José María Gómez Muñoz y Francisco Robles, alcalde y concejal de Urbanismo, respectivamente, de Rincón de la Victoria (Málaga), escaparon milagrosamente a las bombas colocadas bajo sus vehículos. Los artefactos fueron explosionados por la Guardia Civil y sólo causaron daños materiales. "Todo apunta a que ha sido ETA", dijo el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado. El pasado viernes, la banda terrorista asesinó en Basauri al policía Daniel Villar con una bomba lapa adosada a su coche.

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La primera explosión se produjo sobre las once de la mañana en la avenida de la Candelaria del Rincón de la Victoria, localidad turística de unos 18.000 habitantes, a 26 kilómetros de Málaga.El concejal, charcutero de profesión, se dirigía a su furgoneta de reparto, una Nissam Vanette matrícula MA-4838-BZ, a las 8.25, cuando fue advertido por la cajera de un supermercado. "Había dos cajas de caudales pegadas a la rueda delantera izquierda con cinta adhesiva marrón. Nunca había visto algo así en un coche. Dos chavales que pasaban sugirieron que podía ser una bomba y, mientras yo llamaba a la policía, ellos fueron a avisar al concejal de que no cogiera la furgoneta", comentó la cajera.

La Policía Municipal avisó a la Guardia Civil, que desplazó a la zona un equipo de desactivación EDEX y un robot. La zona quedó acordonada y el autómata fue dirigido hacia el artefacto.

Nada más tocar una de la cajas de caudales, la bomba hizo explosión. Destruyó totalmente la parte delantera de la furgoneta, afectó a otros dos coches y dejó inservible el robot. El artefacto fue colocado después de la 1.30 de ayer, ya que el edil utilizó su furgoneta a esa hora de la madrugada para ir a su domicilio desde casa de su madre.

Media hora después de la primera explosión, un panadero descubría, a menos de un kilómetro de distancia, en la Calle Violeta de la Urbanización Cotomar, un segundo artefacto adherido a los bajos del Ford Escort del alcalde de El Rincón.

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José María Gómez había comprado el coche hace sólo un mes pero, por la mañana, decidió no utilizarlo tras discutir con su mujer. "Habíamos tenido la típica discusión familiar, para mí el nuevo y para ti el viejo, y yo finalmente cogí el viejo, el Ford Fiesta de mi mujer. Los dos hemos vuelto a nacer", explicó el alcalde.

La destrucción del robot de la Guardia Civil obligó a mantener acordonada la zona hasta que el Cuerpo Nacional de Policía desplazó a la localidad un robot de sus equipos TEDAX. A las 13.50, se procedió a la voladura controlada del coche, que quedó reducido a chatarra en presencia de su propietario. "Ha sido una casualidad absoluta, un milagro que no haya pasado nada", repetía José María Gómez, abatido.

El alcalde comentó que disuadió a su esposa de coger el coche tras tener noticia del atentado sufrido por el concejal. "Estaba reunido en el Ayuntamiento cuando nos enteramos de todo. Llamé inmediatamente a mi mujer y le dije que no saliera de casa bajo ningún concepto. Por primera vez me ha hecho caso".

Las dos explosiones provocaron el terror en el pueblo. Poco después de la segunda detonación, corría el rumor de que había otro artefacto en un supermercado de una localidad vecina, La Cala del Moral. Una inspección permitió constatar que se trataba de una falsa alarma.

El Ministerio del Interior investigaba también la autoría de una llamada que avisaba de la colocación de cinco bombas, aunque no le daba credibilidad.

El alcalde, muy emocionado aún, salió inmediatamente a tranquilizar a la población. "Esto es una canallada, pero no nos van a amedrentar ni a mí ni a los vecinos de El Rincón. Ahora más que nunca hay que solidarizarse con las otras víctimas del terrorismo y con el País Vasco y mantener la calma", comentó Gómez, que ha convocado para hoy un pleno extraordinario y una manifestación.

El alcalde explicó que la corporación de Rincón, como otras de la comarca de La Axarquía, en la costa oriental de Málaga, había sido alertada hace año y medio de la posibilidad de que estuviese en el punto de mira de ETA. "Incluso tuvimos escolta durante un tiempo, pero claro, luego pareció una falsa alarma", concluyó José María Gómez.

Los dos atentados fueron inmediatamente condenados por todos los partidos e instituciones democráticas. Ángel Acebes, coordinador general del PP, partido al que pertenecen los dos ediles, dijo: "Con la misma firmeza con que condenamos este tipo de actos, manifestamos que el PP y sus cargos institucionales seguirán defendiendo esas creencias de paz, democracia y tolerancia por las que algunos han dado ya la vida".

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