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REGRESO AL PLANETA ROJO

El todoterreno 'Sojourner' se pasea ya por Marte

Superados los problemas técnicos, comienza el análisis del suelo y las rocas del planeta rojo

Despacio, con mucha cautela, el pequeño vehículo todoterreno Sojourner, que ha viajado hasta Marte en la nave Mars Pathfinder, descendió ayer al rojizo suelo de ese planeta por una pequeña rampa. Fue poco antes de las ocho de la mañana (hora peninsular), con un día de retraso. Era el momento clave de esta misión de exploración planetaria de la NASA y sus responsables, que habían vivido horas de tensión y preocupación el sábado por los problemas surgidos con el despliegue de las rampas y con las comunicaciones entre Sojourner y el módulo de descenso, se mostraron ansiosos por hacer trabajar al vehículo en el análisis del suelo marciano. Culminaba así, por ahora, el éxito de la llegada el pasado viernes de la nave al planeta rojo.

Cuatro minutos tardó el rover Sojourner, en descender por la rampa de 20 grados de inclinación desde el módulo hasta el suelo. Luego se detuvo y tomó una foto. Había cumplido a la perfección las órdenes recibidas desde el centro de control de la misión, en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) horas antes. En ese momento crítico un comentarista de la NASA dijo: "Rover, acuérdate de llamar a casa de vez en cuando". Bromas aparte, las comunicaciones entre el Sojourner y el módulo que contacta con Tierra dieron el primer susto de esta misión al no funcionar correctamente. Los expertos enviaron ordenes a Mars Pathfinder (en inglés, Buscacamino de Marte) para que encendiera y apagara varias veces los módem hasta que lograron recibir señales normales del rover a través de la antena del módulo de descenso."Fantástico, ya estamos preparados para irnos de paseo", dijo Matthew Wallace, uno de los tres operadores del rover, cuando le llegaron las primeras señales del todoterreno. "Tenemos el equipo perfecto, el rover perfecto, para investigar lo que hay allí. Nada puede ir mejor", afirmó el director científico del proyecto, Matthew Golombek.Con rayos X

El vehículo apenas se separó ayer de la rampa de descenso, pero dedicó durante la noche marciana 10 horas a analizar el suelo que tenía debajo con el espectrómetro de rayos X. Según la secuencia de actividades los datos tomados durante ese primer examen, con información sobre la comp9sición mineralógica de la superficie de Marte, habrán sido transmitidos esta madrugada a la Tierra.

Daniel Goldin, director de la NASA, reivindicó el objetivo geológico de la misión. Preguntado sobre si lo único que se encuentra al llegar a Marte es un, puñado de rocas, Goldin dijo que para los científicos toda la historia del planeta está en esas rocas porque en Marte no hay movimientos en la corteza. También advirtió que su experiencia en los programas espaciales le dice que pueden reproducirse los apuros técnicos.

Los geólogos han empezado a estudiar las imágenes recibidas y ya han bautizado algunos lugares que ven: dos colinas similares, por ejemplo, se: llaman Twin Peaks (Picos Gemelos), y una roca grande que está a pocos metros de Pathfinder, se conoce ya como Oso Yogi. Las elevaciones en el terreno que se aprecian en el horizonte les interesan especialmente porque los dos módulos Viking, los anteriores artefactos que se posaron en el planeta hace ya 21 años, cayeron en zonas planas.

Para planificar su trabajo correctamente y decidir a dónde dirigir el rover, han hecho la foto panorámica que muestra qué vería una persona sentada en el módulo de descenso de Mars Pathfinder que fuera dando una vuelta completa. Una nueva foto, esta vez en color y esteroscópica, va a permitir determinar distancias en el panorama para ajustar mejor los recorridos del Sojourner, explicó Golombek.

De momento, han visto ya rocas puntiagudas y otras redondeadas, que indican diferente procedencia geológica, suelos de distinto tono y rasgos que pueden indicar procesos como depósitos, erosión por agua, y demás en la zona de Ares Vallis donde está Pathfinder. La forma de las rocas redondeadas sugiere a los científicos que fueron en algún momento arrastradas por un caudaloso curso de agua, dijo ayer en el JPL, Ronald Greeley, de la Universidad de Arizona.

Programa para hoy

Para hoy está previsto que Sojourner se dedique a la otra faceta para la que ha sido diseñado: ensayarse a sí mismo desde el punto de vista mecánico y tecnológico comprobando si sabe andar, qué tal se agarra al desconocido suelo marciano... Los expertos necesitan conocer su comportamiento para dirigirle mejor en sus operaciones.A partir de ahora, siguiendo las instrucciones que diariamente, y a la vista. de la situación concreta en cada momento, enviarán los expertos desde Tierra, el vehículo merodeará en un radio de 10 metros alrededor del módulo analizando y fotografiando las piedras y el suelo.

Sojourner pesa 10 kilos, mide 56 centímetros de longitud, 48 de ancho y 30 de altura; cada una de sus seis ruedas mide 13 centímetros de diámetro y lleva tres cámaras y sistemas láser para orientarse. Está propulsado por un motor alimentado por los paneles solares, por lo que no puede trabajar de noche.

Los científicos están escogiendo las rocas que quieren ver durante la primera semana de trabajo del vehículo, en función de su proximidad, accesibilidad y que no estén cubiertas de polvo. "Existen allí todo tipo de cosas que estamos locos por salir y mirar", declaró Golombek. Si todo va bien y el Sojourner aguanta una semana sin estropearse debido a los tremendos contrastes térmicos entre la noche y el día en Marte, la misión puede prolongarse hasta un mes y, entonces, se alejaría más del módulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 1997