LA LUCHA CONTRA ETA

Una explosión fortuita permite descubrir un piso del 'comando Madrid' con 100 kilos de explosivos

Una explosión fortuita permitió ayer localizar un nuevo piso franco de ETA en Madrid. La vivienda, sita en el barrio de la Concepción, fue alquilada hace dos meses. Dentro fueron hallados casi 100 kilos de amonal, seis granadas anticarro, tres subfusiles, dos fusiles de asalto, una escopeta repetidora, un revólver desmontado, cuatro grandes marmitas y abundante documentación. La explosión causó la huida precipitada de dos hombres y dos mujeres, miembros de ETA que, según creen fuentes policiales, podrían estar planeando un atentado en Madrid en los próximos días o incluso para mañana, coincidiendo con la vista del recurso en el Tribunal Supremo por la encarcelación de los dirigentes de Herri Batasuna.

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Sobre las 7.30 de la mañana de ayer, sólo algunos residentes en la finca número 3 de la calle de Polibea, junto a la de José del Hierro, escucharon un estruendo. Uno de los vecinos del primer piso se asomó al descansillo y observó humo, a la vez que los inquilinos del apartamento E abandonaban precipitadamente la vivienda. "¿Qué pasa? Habrá que llamar a los bomberos y a la policía...", dijo. "No, no se preocupe, llamamos nosotros", replicó uno de los cuatro fugitivos que portaban sendas mochilas- a la vez que intentaba cerrar la puerta. "No, no cierre. Habrá que dejar que se ventile", se quejó el vecino.Un coche de bomberos salió del parque más próximo a las 7.39 de la mañana, tras recibir varios avisos de la calle de Polibea. Cuando llegaron al piso, descubrieron destrozada la puerta de un armario y la persiana y los cristales de una habitación, así como un fuerte olor a pólvora. Inicialmente se barajó la posibilidad de que se tratara de una explosión de gas, pero el descubrimiento de numerosos saquitos de plástico, armas, matriculas de coches, granadas anticarro y varias pelucas orientó la investigación en otra dirección.

Los etarras dormían

El Cuerpo Nacional de Policía determinó que la explosión había sido ocasionada por un detonador, conectado a una fiambrera, que los terroristas guardaban en el altillo de un armario empotrado. "Posiblemente el detonador estaba defectuoso y estalló accidentalmente, ya que los cuatro etarras estaban durmiendo en ese momento", declaró ayer un alto mando policial.La deflagración, según las investigaciones, no hirió a ninguno de los etarras, pese a que los vecinos aseguraban ayer que uno de ellos sangraba por un brazo. Algunos testigos afirman que los terroristas escaparon en un coche blanco de pequeña cilindrada, aunque los agentes encargados del caso no han podido comprobarlo. Estos suponen que los activistas escaparon llevando sus pistolas reglamentarias y la documentación más comprometida, al no tener tiempo para recoger el resto.

La Brigada Provincial de Información se hizo cargo de las pesquisas, mientras que los artificieros revisaron el material hallado en el apartamento, que, según el director general de la Policía, Juan Cotino, podría haber ocasionado "la muerte de muchísimas personas".

Además de 86 bolsas repletas de amonal, los terroristas tenían dos grandes marmitas, cada una de ellas de 50 litros de capacidad, y dos ollas más. La policía cree que los etarras se disponían a preparar una de estas ollas, cargada de explosivo, para perpetrar el próximo lunes un atentado con coche bomba. El Ministerio del Interior había cursado hace unos días una alerta general, ante la sospecha de que ETA planeaba perpetrar esta semana próxima un atentado coincidiendo con la vista en el Tribunal Supremo del recurso contra el encarcelamiento de la Mesa Nacional de Herri Batasuna.

Los servicios antiterroristas encontraron en el piso varios planos de Madrid y numerosos recortes de prensa referidos a empresarios, políticos y militares. Uno de estos recortes estaba referido al ex director general de la Guardia Civil José Aramburu Topete y otro al ya fallecido Luis Magaña, ex director general de la Energía. La policía empezó a revisar ayer mismo esta documentación para tratar de encontrar nuevas pistas sobre el comando Madrid, así como a analizar las ollas y otros objetos en busca de huellas dactilares que permitan identificar a los activistas.

Los investigadores sospechan que entre los inquilinos del piso franco pueden estar Jon Bienzobas Arretxe, Karaka, Rufino Arriaga Arruabarrena, Ainhoa Mujika Goñi, Juan Antonio Olarra Guridi, Idoia Martínez García y Francisco Javier Gallaga. La presencia de estos activistas en Madrid ha sido constatada a través de los pisos francos de las calle del Doctor Fleming, de Orense y del General López Pozas, descubiertos casualmente por la policía y la Guardia Civil a finales del año pasado.

El director de la Policía y su equipo se negaron a aventurar la identidad de los Inquilinos del piso y prefirieron esperar a que la Comisaría General de Policía Científica obtenga huellas dactilares en los objetos hallados en la vivienda. A través de Interpol han pedido la colaboración de la policía alemana para comprobar si Sigmund Schubbert es la verdadera identidad de uno de los residentes en el apartamento.

En la vivienda de la calle de Polibea, esquina a la de Los Arfes, se hallaron también tres juegos de matrícula correspondientes a otros tantos automóviles. Dos de las placas corresponden a los vehículos M-4626-LT y M-0259-LG y el tercer juego a un turismo de Ciudad Real (CR-8427-L).

ETA ha asesinado en Madrid a dos personas en lo que va de año: el 7 de enero al teniente coronel del Ejército Jesús Agustín Cuesta, de 49 años, en el barrio de La Estrella; y el 10 de febrero al magistrado del Tribunal Supremo Rafael Martínez Emperador, a la puerta de su domicilio, próximo al parque del Retiro. En ambos casos, los asesinatos fueron cometidos con arma de fuego.

El director general de la Policía, Juan Cotino, aseguró ayer que los casi 100 kilos de amonal intervenidos en el piso del barrio de la Concepción serían suficientes para perpetrar varios atentados con coches bomba y para la fabricación de bomba de tipo lapa (adosadas con imanes a los bajos de los coches). Una cantidad de explosivo sensiblemente menor (alrededor de 40 kilos) fue empleada por ETA para perpetrar el atentado de Hipercor de Barcelona el 19 de junio de 1987, mientras que en el cometido el 16 de abril de 1995 en Madrid contra el hoy presidente del Gobierno, José María Aznar, se empleó una carga de 30 kilos.

Cotino se mostró confiado en que el estudio de la documentación decomisada pueda servir para conducir en los próximos días a "la detención de este grupo de criminales".

Pedro Núñez Morgades, delegado del Gobierno en Madrid, resaltó la importancia que ha tenido la colaboración ciudadana en esta operación policial y pidió a los madrileños que comuniquen cualquier dato que les infunda sospecha a través del teléfono 371 24 10 o bien en el 091. "Más vale tener muchas llamadas inútiles que desperdiciar una ocasión" para localizar al comando Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 12 de abril de 1997.

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