Liaño incluye al director de Canal + la querella contra Sogecable

El juez Javier Gómez de Liaño admitió ayer, en parte, la ampliación de la querella contra Sogecable pedida por el ex abogado Javier Sainz Moreno contra el rector general de Canal+,Carlos Abad.El magistrado admite la querella contra Abad por considerar e ocupaba y ocupa un papel levante en las sociedades Cal + y Sogecable, "con actuacines nucleares" y como demostración de esa afirmación destaque el 5 de marzo y el 16 de junio de 1996, el consejero delegado, Juan Luis Cebrián, le otorgo poderes especiales.

Esa argumentación sirve para admitir la querella contra Abad por supuestos delitos de apropian indebida, falsedad, estafa y delito societario, los mismos que auguraban en la querella original contra la totalidad de los miembros del Consejo de Administran de Sogecable.

La única razón que mencioba el peticionario de la ampliación de querella es que en a, entrevista publicada en EL PAÍS, Abad explicaba el destino do a las fianzas que, a cambio dos descodificadores, fueron entregadas por los abonados de Canal +. Abad aseguraba que 21.800 millones de pesetas entregados por los abonados como nzas por los descodificadores saron a la masa patrimonial la sociedad y se usaron de la sma forma que los demás inesos de la compañía, reconondo el derecho de los suscripres a recuperar el equivalente dinero entregado al término de relación con Canal +.

El juez rechaza, en cambio, pretensiones de Sainz Morepara ampliar también la quela contra la ex secretaria gene1 de Comunicaciones, Elena Igado, al no existir "elernentos stantes que permitan inferir e los hechos a ella referidos an constitutivos de delito". inz Moreno imputaba a la excretaria de Estado un delito de evaricación por considerar que cilitó las maniobras fraudutas de Sogecable" al no haber ntrolado el destino de los desitos.

Gómez de Liaño no se ha pronciado por el momento sobre

medidas cautelares solicitas por Sainz Moreno.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS