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LA CRISIS DE LOS REHENES EN PERÚ

Japón impone una línea conciliadora a Fujimori en la cumbre de Toronto

, Japón impuso ayer en Toronto sus tesis conciliadoras sobre la crisis de los rehenes. El presidente peruano, Alberto Fujimori, propondrá "conversaciones preliminares" al Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), que ocupa la residencia del embajador japonés en Lima, lo que, de hecho, supone comenzar a hablar cara a cara con el comando asaltante sobre una agenda de trabajo, sin condiciones previas. El presidente peruano anunció además que "todas aquellas acciones en la medida en que puedan significar potenciales riesgos están siendo descartadas". Fujimori reconoció que los policías que el lunes pasado a punto estuvieron de desencadenar una tragedia, "hicieron gestos provocadores" al MRTA.

Las conversaciones permanecen bloqueadas porque el Gobierno rechazó abordar las excarcelaciones en una mesa de conversaciones y Cerpia exige que la puesta en libertad de sus 458 compañeros presos sea punto fundamental de la agenda. Fujimori y el primer ministro nipón, Ryutaro Hashimoto informaron también de que el embajador accidental de Japón en Lima integrará la comisión de garantes y será también observador de las eventuales negociaciones con el MRTA. Tokio, alarmado por las maniobras policiales de la pasada semana, insiste en que la vida de los 72 rehenes es lo primero.

Fujimori manifestó haber recibido "un sólido respaldo del Gobierno de Japón dentro del marco de respeto al ordenamiento jurídico, la Constitución y las leyes peruanas, y además, el derecho internacional", en obvia referencia a la inviolabilidad de la residencia diplomática, establecida en la Convención de Viena. Por su parte, Ryutaro Hashimoto dijo: "Fujimori me ha dicho que va a tratar de establecer un diálogo del Gobierno con los delincuentes. Respaldamos sus esfuerzos por una solución pacífica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997