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Tribuna:EL DEFENSOR DEL LECTOR

Hay sectas y sectas

El presidente de la Asociación para la Conciencia de Krisna (Hare Krisna) en España, Javier Pera López, se ha quejado por el reportaje publicado en el número especial de EL PAÍS 20 anos titulado Telas de araña. Más de 300 sectas operan en España. La entradilla del reportaje añadía: "Ofrecen a los jóvenes desengañados con la Iglesia oficial una experiencia directa con el más allá; pero muchas veces son callejones sin salida".El presidente de Hare Krisna se lamenta, no del texto del reportaje, sino del hecho que para ilustrar dicho artículo sobre las sectas se hubiesen puesto juntas siete fotografías -tres de las cuales, referentes a suicidios colectivos- y que entre dichas fotografías apareciera una de la asociación que él preside en España. "Me parece bien", escribe Javier, "que se advierta al público de la existencia de sectas que puedan resultar peligrosas; pero me parece indignante que se meta en el mismo saco a instituciones serias que pueden aportar teórica y prácticamente muchos valores éticos y morales a la sociedad actual".

Añade el lector: "Como representante legal de la mencionada asociación, debo decir que nos sentimos insultados. Lo peor de este asunto es que se haya transmitido una información errónea al público, ya que la Asociación Hare Krisna está, absolutamente en contra del suicidio y de cualquier forma de violencia, incluyendo también la que se aplica a los animales y a otros seres vivos".

En la misma línea habían escrito, también al Defensor del Lector Carlos Muntané Godímez de Barcelona; Javier Sierra Reguera, también de Barcelona, y Alejandro Cao de Benos de Les y Pérez, de Tarragona. "Dada la seriedad de su publicación y de los profesionales que trabajan en ella", escribe Javier Sierra, "le pediría que, por favor, enmiende el daño que ha cometido para que la imagen de Hare Krisna se recupere. Al mismo tiempo, su diario recuperaría el prestigio tanto en la opinión pública como entre teólogos y facultades de antropología de toda España".

Carlos Muntané, que dice tener 32 años y ser simpatizante de la Asociación Hare Krisna, afirma. en carta dirigida al director: "Tengo la sensación de que llegarán a su Redacción cartas similares a la mía, que para usted deben ser tan sólo causa de mofa y comentarios burlescos, pero la escribo con la esperanza de que quizá la leerá alguien a quien no le importaría luchar en favor de la honestidad por encima del marketing".

Desearía puntualizar, ante todo, a este lector que ni el director ni ningún redactor se burla jamás de ningún tipo de movimiento religioso, aunque podamos ser a veces muy críticos con lo que de ellos no compartimos. Podemos equivocarnos en una información, y cuando lo hacemos no dudamos en rectificar, pero nunca hay desprecio ni mofa.

En cuanto al caso en cuestión, el Defensor del Lector ha pedido su parecer a Javier Valenzuela, que fue el coordinador del capítulo y que en más de una ocasión se ha interesado por los movimientos religiosos del mundo. Y ésta ha sido su respuesta: "Debo aclarar que no soy ni el responsable de los textos publicados en la página 175 del suplemento extraordinario consagrado, al 20º aniversario de EL PAÍS, ni mucho menos de su confección gráfica. No obstante, como autor de la concepción general y de algunos artículos del capítulo El retorno de los dioses de ese suplemento, respondo con gusto a los lectores".

"Comparto con ellos el sentimiento de que es desafortunado reunir en un mismo friso las imágenes de suicidios colectivos protagonizados por adeptos del Templo Solar, el Templo del Pueblo y los Davidianos -dicho sea de paso, esos tres grupúsculos milenaristas son occidentales, lo que prueba que en materia de fanatismo religioso en todas partes cuecen habas-, con fotos relativas a Hare Krisna, Cienciología, Moon y New Age, movimientos que no han protagonizado, que yo sepa, fenómenos de violencia

"Cabe añadir que este periódico recibe muchas cartas de protesta cada vez que califica de secta a un grupo o movimiento de carácter religioso. A nadie le gusta esta denominación, que ha adquirido un carácter muy peyorativo. ¿Es una secta la Asociación para la Conciencia de Krisna? Basada en las milenarias creencias religiosas hindúes, y muy en particular en el libro Bhagavad gita, esa asociación, conocida popularmente como Hare Krisna, se considera a sí misma ortodoxa. Pero como subraya Manuel Guerra Gómez en la página 286 de su libro Los nuevos movimientos religiosos [Ediciones de la Universidad de Navarra, 1993], 'las directrices dadas por el fundador de los Hare Krisna son rechazadas por los genuinos hindúes'. Y como informa en la página. anterior: 'A pesar de sus apariencias exóticas e inocuas es uno de los nuevos movimientos religiosos (NMR) calificados como peligrosos en el documento del Parlamento Europeo (1984)'. Guerra Gómez añade: 'Han sido condenados en Alemania (1974) por mendigar con engaños".

"¿Qué es una secta y qué es una Iglesia? ¿Son las sectas de hoy las Iglesias del mañana? Doctores existen para dar respuestas contradictorias a estas preguntas. Lo que como ciudadano puedo decir es que cualquier movimiento que coarte la libertad de discernimiento de sus miembros me parece reprobable".

Sin duda, la Asociación Hare Krisna nunca se ha visto involucrada en hechos de violencia o de suicidios colectivos como otras sectas. Este movimiento de Hare Krisna pertenece, como dice bien su presidente en España, a uno de los linajes espirituales más antiguos del planeta. En la obra citada por Valenzuela -a mi juicio el mejor estudio que se ha hecho sobre los nuevos movimientos religiosos- se afirma, citando a Devarsi Dasa, que "hay más de 700 millones de personas que aceptan a Krisna como la suprema personalidad de Dios y 50 millones de adeptos con algún grado de participación", aunque en España se calculan unos 250. En realidad, la Asociación para la Conciencia de Krisna, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, época en la que se habían desgajado del hinduismo oficial, tuvo su inicio real en la segunda década de este siglo en la India, de donde pasó a Nueva York en 1965, financiada por una multinacional de refrescos de cola y con el poeta hippy Allen Ginsberg, uno de los líderes de la contracultura, como padrino. En España fueron legalizados como movimiento religioso el 31 de agosto de 1976.

Manuel Guerra recuerda que la espiritualidad de los Hare Krisna "exige el autodominio total, pues excluye el odio, la violencia, la ira, la hipocresía, la actividad sexual en todas sus manifestaciones, e incluye un cierto grado de ayuno permanente -a veces total-, la restricción de las emociones en el hablar, etcétera, de suerte que se llegue a la carencia de deseos".

De lo que no existe duda es que tanto a las sectas como a las religiones oficiales el ciudadano puede y debe juzgarlas sólo por los frutos benéficos o destructivos que produzcan en cada momento histórico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1996