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debate electoral afloró de forma paulatina en el País Vasco pese a la presión terrorista

Aunque la campaña vasca no estuvo exenta de sobresaltos, el debate electoral fue aflorando paulatinamente por encima de la atosigante atmósfera de presión terrorista que caracterizó las primeras jornadas. Tras los asesinatos de Fernando Múgica Herzog, en San Sebastián, y Francisco Tomás y Valiente, en Madrid, los partidos retomaron su propio pulso y recuperaron el protagonismo político pese a las agresiones, los intentos violentos dé reventar algunos mítines y el alarmismo creado en torno a informaciones que situaban a una serie de personajes políticos en el punto de mira de ETA.

En un significativo cambio de rumbo, inspirado quizás en el propósito de ceñirse a los vientos que soplan desde los últimos sondeos electorales, el PNV ha silenciado las baterías de grueso calibre con las que bombardeó incesantemente al PP en el primer tramo de la campaña. De la exhibición del monigote de José María Aznar tocado con la cruz gamada, de la proclamación del líder del PP como "Caudillo de España por la gracia de Dios", según rezan los carteles firmados por sus jóvenes de EGI, el PNV pasó a adoptar una postura mucho más conciliadora y a afirmar con gesto brioso: "No tendremos complejos para pactar. Podemos llegar a un acuerdo con el PP, pero no nos venderemos, por un plato de lentejas". El propio Xabier Arzalluz marcó expresamente distancias con los socialistas en un tono ligeramente escandalizado: "¿Amigos del PSOE? ¿Nosotros?".Tal y como exigía el guión de la campaña, y con las necesarias salvedades, los candidatos peneuvistas evitaron entrar en el pantanoso terreno de la autodeterminación y de la tercera vía pacificadora y reforzaron generalmente el perfil autonomista y su compromiso en el Pacto de Ajuria Enea. El traspaso de las competencias del control de los fondos agrarios y la oportuna filtración de que la multinacional coreana Daewoo creará 400 empleos e invertirá 10.000 millones de pesetas en Vitoria les permitió capitalizar a última hora una imagen de partido posibilista y eficaz.

Enzarzados en su particular guerra, el PSE-EE y el PP se bastaron y sobraron con ellos mismos como para necesitar recurrir a otro enemigo distinto al del terrorismo. Mientras Enrique Múgica afirmaba que "ETA. es el último reducto del nazismo en Europa", su compañero Ramón Jáuregui, secretario general de los socialistas vascos, difundía el mensaje franciscano de que el PSOE "es el partido de la paz y de los hunmildes". Los del PP, ésos de los que dice Xabier Arzalluz que "vienen a Euskadi como si vinieran a Sarajevo", pusieron anuncios en la prensa comunicando que aquellos ciudadanos que quieran recibir papeletas suyas pueden llamar a determinado teléfono e indicar solamente la dirección de la casa, "sin necesidad de dar el nombre". Para atraer el voto ajeno, el PP ha distribuido papeles del Senado en las que el único nombre de los. tres posibles que figura marcado es el de Consuelo, hermana de Gregorio Ordóñez, el portavoz popular vasco asesinado por ETA.

EA e IU fueron deliberadamente ignoradas por las grandes fuerzas y su infructuosa búsqueda del protagonismo electoral sólo se vio compensada ocasionalmente en escarceos de baja intensidad. Ni siquiera el recurso de la huelga de hambre llevada a cabo por José María Gorordo en protesta por la marginación de su candidatura regionalista vizcaína en los medios públicos vascos le permitió disfrutar de un claro protagonismo.

Aparentemente agotada en el supremo esfuerzo de llenar el estadio de Anoeta, agotamiento que en ningún caso anuló la actividad de sus "alegres y combativos" muchachos, HB hizo, por lo demás, una campana sumamente discreta, fiada, por lo visto, a una creencia: "No sólo vamos a ganar, sino, lo que es mucho más importante, ya estamos ganando".

Cuando la campaña tocaba a. su fin y, entregados a su suerte, los exhaustos candidatos bajaron definitivamente la guardia camino de un sueño reparador de tantas tensiones y ajetreo, Gorordo repartía despertadores por Bilbao en un gesto que patentiza su principal lema: Despierta Vizcaya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 1996

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