Tribuna
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Desde un lugar transparente y luminoso

Alejandro de la Sota fue un creador de una intensidad extraordinaria. Es muy difícil exponer con palabras la naturaleza profunda de sus capacidades como arquitecto, pero se advierte de inmediato en cada proyecto, en cada obra, una refinada elaboración y el brillo de lo profundamente sentido. Sus intuiciones y pensamientos se originan en un lugar que es transparente y luminoso.Las imágenes previas eran cuidadosamente pensadas y definidas con gran nitidez. Ese núcleo imaginario sentido lúcidamente, formado rigurosamente, era, siempre, referencia constante en los procesos de proyecto y así se experimenta y se puede reconocer en las obras realizadas.

Su actitud creativa independiente y libre dotaba a su persona de unas cualidades muy atractivas, diría que su figura era para nosotros casi hipnótica y ejemplo constante.

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Aglutinó en torno suyo una escuela apasionada, como una ampliación de familia, en complicidad de objetivos y de exigencias.

La figura de Alejandro de la Sota se agrandará en reconocimiento universal y sus numerosas obras y proyectos crecerán más y más ante nuestros ojos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de febrero de 1996.

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