Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Lozanía deslucida

La lozanía del artículo del señor Campos, Subirse al moro, del 12 de enero de 1996, queda algo deslucida por sus comentarios. Piensa que el mover del trasero de algún arqueólogo servirá para salvar ese patrimonio. Ese señor ignora que a la CAM posea un Servicio de Arqueología, cuyas funciones son:

1. Conceder permisos y emitir resoluciones sobre intervenciones de urgencia en los plazos que estiman oportuno, según el arqueólogo solicitante.

2. Inspeccionar en función del perfil económico o social del propietario (particular o público).

3. Proporcionar arqueólogos a particulares; no remitirles a la bolsa de trabajo del Colegio de Doctores o Licenciados, y hacer que éste quiera ignorar tal proceder.

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4. Informar previamente a esos arqueólogos de actuaciones importantes.

5. No estimar parte interesada al profesional solicitante (según convenga) y remitir sólo al particular la paralización del expediente en base a "aspectos técnicos", vertiendo opiniones lesivas al arqueólogo que deriven en la pérdida del contrato y de su honrado trabajo profesional.

6. Retrasar expedientes según interese asumiendo un papel no competente, y, en base a la sabiduría de unos "técnicos" de ese servicio (que pagamos todos) con categoría académica, profesional y experiencia muy inferiores a la de muchos arqueólogos, imponer sus criterios, incluso a catedráticos.

7. No recibir ni responder por escrito a las quejas si lo creen oportuno.

8. Desconocer las leyes, la Constitución y más.

9. Impulsar estas funciones al amparo de un señor director general, nombrado por el nuevo Gobierno regional.

10. Someter a los profesionales arqueólogos a un régimen feudal de unos señores sin categoría profesional ni científica probada y decidir quién debe hacer y ejercer la arqueología. No es, señor Campos, el mover del trasero del arqueólogo. Nadie se da por aludido. Que cada cual se las componga. Eso sí.-

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