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Descubren en Cantabria nuevas pinturas del paleolítico

De "excepcionalmente importante" han calificado arqueólogos, de la Universidad de Cantabria el descubrimiento, la semana pasada, de un yacimiento correspondiente al paleolítico superior con pinturas rupestres y restos humanos asombrosamente bien conservados en las proximidades de Omoño, Ayuntamiento de Ribamontán Almonte, unos treinta kilómetros al este de Santander.

El responsable principal del equipo investigador, Pablo Arias, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, expuso ayer que no se trata de "una segunda Altamira", tal y como algunas informaciones periodísticas de primera hora han acogido el hallazgo arqueológico.

"El yacimiento de Omoño" puntualizó, "es, sin embargo, absolutamente excepcional en la península Ibérica, aunque sus pinturas no sean comparables a las de Santillana del Mar. Pero su descubrimiento sitúa a los arqueólogos ante una ocasión espléndida para estudiar los medios de vida de aquellas poblaciones de finales de la era glacial".

Los arqueólogos de la Universidad de Cantabria se encontraban excavando en dos pequeñas cuevas, cuyo interior no había sido explorado, y es donde ha surgido el singular, "hogar prehistórico" oculto por un derrumbe que pudo ocurrir hace cientos de años.

Estado de conservación

Las tareas forman parte de un proyecto de la Dirección General de Investigaciones Científicas y Técnicas, dependiente del Ministerio de Educación. A 20 metros solamente bajo la boca de acceso han aparecido pinturas rupestres pertenecientes al paleolítico superior que representan cabras, caballos y bisontes, coloreados en negro y rojo, cuyo estado de conservación y su propia luminosidad se empeñan en destacar, los arqueólogos. Asimismo, se han encontrado dos esqueletos prácticamente completos y numerosos restos de animales y piezas, entre ellas un bastón de mando, pertenecientes a la industria política, así como otros vestigios prehistóricos de épocas posteriores y enterramientos de tiempos diversos. La Guardia Civil tiene órdenes de vigilar permanentemente la entrada de la cueva.El yacimiento oculta posiblemente otros muchos vestigios que los arqueólogos deberán catalogar y estudiar en futuras campañas que acaso se prolonguen durante mucho tiempo.

Los arqueólogos calculan la antigüedad de las pinturas entre 11.000 y 15.000 años. Las cuevas de Altamira fueron descubiertas en 1879 y hubo que esperar 26 años antes de que fuera aceptada la autenticidad de sus pinturas. En 1989 fueron sometidas por primera vez en la historia a la acción de los radiocarbonos para conocer su antigüedad, unos 14.000 años, 400 menos de lo que había dicho el carbono 14 en los años sesenta y ochenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 1995