En busca de la verdad y de los culpables

Mientras el cadáver de Álvaro Gómez Hurtado permanecía expuesto ayer en el velatorio del Capitolio Nacional, sede del Parlamento, empezó a funcionar la Comisión Élite, designada por el Gobierno para ponerse "al frente del total esclarecimiento del lamentable episodio", según palabras del presidente Ernesto Samper."No dejaré que al país, se lo tomen la guerrilla, los delincuentes, los subversivos ni las organizaciones criminales", dijo Samper al presentar un amplio espectro de posibles responsables intelectuales del asesinato.

El director de la policía, general Rosso José Serrano, que alcanzó prestigio por la captura de seis de los siete miembros de la cúpula del cartel de Cali, está a la cabeza de las pesquisas, que, 24 horas después del asesinato de Gómez Hurtado, arrojaban seis detenidos, tres retratos-robots de los posibles homicidas y una millonaria recompensa para quien los denuncie.

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A causa de la censura de prensa, las especulaciones sobre el grupo Dignidad por Colombia, que el jueves reivindicó el crimen del tres veces candidato a la presidencia, se desplazaron de la radio a los corrillos privados.

De ser cierta la responsabilidad de esa organización, que surgió por primera vez en septiembre, cuando reivindicó el fallido atentado contra el abogado de Samper, Antonio José Cancino, la pregunta sería ¿a qué intereses obedece? ¿Al narcotráfico?, ¿A la guerrilla?, o a lo que el fiscal, Alfonso Valdivieso, denominó genéricamente como "el crimen organizado, interesado en crear el caos".

En cualquier caso lo que parece empezar a verse nítidamente, con el crimen de Alvaro Gómez Hurtado ahora y el atentado a Cansino, antes, es que en Colombia hay un grupo que, independientemente de que sea de derechas o de izquierdas, apunta directo contra el Estado y el Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 03 de noviembre de 1995.

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