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Reportaje:

La noche es para dormir

Washington y otras cien grandes ciudades de EE UU aplican el toque de queda nocturno a los menores de edad

El término toque de queda evoca viejas dictaduras latinoamericanas y remotos países en guerra o reñidos con el Estado de derecho. Sin embargo, es una medida que se aplica hoy en más de un millar de distritos de EE UU contra los menores de edad que pasean solos por la calle en horas nocturnas. Acorde con la actual ola de conservadurismo, esa ley va rápidamente aumentando su popularidad y afecta ya a más de un centenar de las grandes ciudades, y el próximo día 16 entrará en vigor en la capital, Washington.Para John Gerry, un muchacho de 15 años de Nueva Orleans, el toque de queda que rige en esa ciudad desde las ocho de la tarde no supone un gran problema. "La policía no te para sólo por estar en la calle", dice, "pero si cometes otro delito, como consumir alcohol o conducir con exceso de velocidad, entonces te añaden el cargo de la violación del toque de queda".

La aplicación de esa medida, en efecto, suele ser flexible en la mayoría de los lugares en los que comenzó a implantarse a comienzos de los años noventa con la intención de reducir los niveles de criminalidad. Pero, aun así, la Unión Americana de Libertades Civiles, una organización privada para la defensa de los derechos de los ciudadanos, está embarcada en una gran batalla legal para intentar que la ley sea declarada inconstitucional. En algunos casos ha tenido éxito. Como en Miami, donde la medida fue rechazada por los jueces el año pasado después de un mes en vi gor. Y, parcialmente, en la ciudad de Washington, donde el toque de queda no pudo ser implantado en un primer intento en 1994. El Tribunal Supremo dio indirectamente el año pasado luz verde a ese tipo de leyes al negar se a contemplar un recurso contra el toque de queda vigente en Dallas, que es don deesta ley ha tenido más estricta aplicación. "Si un policía de Dallas encuentra a un chico menor de 16 años en la calle a partir de las once de la noche, le da un aviso verbal para que se vaya a casa. Si vuelve a encontrarlo puede detenerlo y aplicarle una multa de 500 dólares", explica un portavoz del departamento de policía de esa ciudad del Estado de Tejas.

La edad desde la que se aplica, la hora de entrada en vigor y la sanción varían según la ciudad que redacta la ley. En Baltimore, por ejemplo, el castigo incluye también a los padres de los in fractores, que pueden llegar a ser condenados a 60 días de prisión si sus hijos son reincidentes en la violación del toque de queda.

Los partidarios de esta idea consideran que las estadísticas sobre delincuencia juvenil obligaban a actuar de forma drástica. El Departamento de Justicia dispone de datos que demuestran que la edad con *mayor número de arrestos en EE UU es la de los 16 años. En la última década, el número de delitos de violencia en los que estaban implicados adolescentes creció en un 57%. En Nueva York, donde no existe toque de queda, más de 100.000 estudiantes, un 10% de la población escolar, se escapa cada día de las aulas. Y en Baltimore, alrededor de cincuenta menores de 18 años mueren cada ano por armas de fuego, el doble que en los años ochenta.

Esos males no se corrigen, sin embargo, con el toque de queda, según los detractores de la ley. "Es un sistema que niega a los jóvenes su propio derecho a madurar y a tomar responsabilidades. Después es imposible pedirles que respondan por sus actos", afirma el profesor Emilio Viano, experto en criminología de American University. En la práctica, el toque de queda sirve para justificar actuaciones racistas por parte de la policía.

Esta medida ha dado lugar a situaciones como la detención en Phoenix de una joven que escapaba de los malos tratos en su casa, o el caso de un muchacho de San Francisco que fue víctima de una violación' durante la noche que pasó detenido por infringir la ley del toque de queda.

Otro argumento contra el toque de queda es su falta de efectividad. Excepto en la ciudad de Dallas, donde la policía asegura que ha reducido el índice de delicuencia juvenil en un 15,5%, y en San Antonio, donde funcionarios de la ciudad afirman que el número de criminales adolescentes detenidos ha descendido en un 29%, la mayoría de las localidades con esa ley no han experimentado grandes cambios.

En algunas de ellas, como Los Ángeles, la policía está tan ocupada con otros delitos mayores que el toque de queda juvenil ni siquiera se aplica. En Baltimore, Leslie Moran, que trabaja en un centro de rehabilitación de delicuentes juveniles, dice que el toque de queda "ha sido como poner una tirita en una herida de bala". En Miami, durante el tiempo que estuvo vigente, David Magnusson, portavoz de la oficina del sheriff, reconoce que simplemente era inviable".

El recurso al toque de queda se utilizó en EE UU a finales del siglo pasado, durante la delicuencia provocada por la ola migratoria, y, más recientemente, durante la Segunda Guerra Mundial, con la intención de proteger a los muchachos abandonados por los padres que acudían al frente. Su constitucionalidad es muy discutible. "El toque de queda es una injustificable intromisión del Estado en los derecho ' s de los jóvenes y en el derecho de los padres a controlar los movimientos de sus hijos", asegura la Unión Americana de Libertades Civiles.

La opinión pública, sin embargo, lo ve de otra manera. Una mayoría de los habitantes de Washington es partidaria de que la policía haga el trabajo que lo! padres no son capaces de hacer En Cincinnatti, una encuesta de mostró el año pasado que el 940/ de la población estaba a favor del toque de queda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 1995

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