Los serbios impiden el aterrizaje en Sarajevo de un enviado del secretario general de la ONU

Los desesperados intentos de las Naciones Unidas por resolver de forma rápida la crisis de los 256 rehenes -entre los que se encuentran dos militares españoles- sufrieron ayer un revés de importancia. El avión procedente de Nueva York M asesor político del secretario general de la ONU, Chinmaya Gharikhan, de India, que pretendió llegar a Sarajevo para acudir posteriormente a Pale, tuvo que regresar de improviso a Zagreb. El general Ratko Mladic, jefe militar de los radicales serbios de Bosnia, no garantizó la seguridad del avión cuando éste se hallaba a tan sólo cuatro minutos de la pista de aterrizaje.

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En la noche anterior, la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) había obtenido todas las garantías precisas. Éstas fueron renovadas a primera hora de ayer por el cuartel serio de Lukavica. La razón de la negativa final serbia no es muy original: temen que los bosnios aprovechen el hecho para lanzar un ataque o derribar el aparato para culparles luego.MIadic: propuso una solución con el avión en el aire: que Gharikhan fuese a Belgrado y desde allí por carretera, a Pale, capital política de los serbios de Bosnia. El general Rupert Smith, jefe de Unprofor en Bosnia, ordenó el regreso a Zagreb.

Este humillante asunto del avión es un elemento más de la estrategia de la tensión conducida por el psiquiatra Radovan Karadzic, líder de los serbios de Bosnia, y que empieza a arrojar sus primeros frutos. Aunque Unprofor niega que el abortado viaje de Gharikhan fuese un intento camuflado de negociación para liberar a los rehenes, el Gobierno bosnio sí lo cree.

El presidente bosnio, Alia Izetbegovic, condenó la "débil reacción de algunos políticos occidentales [que no citó] que han pedido la rápida negociación con Karadzic". Izetbegovic dijo no estar dispuesto a pagar precio alguno por el reconocimiento de sus fronteras por parte de la Serbia de Slobodan Milosevic.

Mensaje de Butros-Gali

El portavoz de Unprofor en la capital bosnia, el ruso Alexander Ivanko, negó ayer categóricamente cualquier negociación con los serbios. Explicó que el viaje de Gharikhan tenía como fin sólo la entrega de un mensaje del secretario general, Butros Butros-Gali, a los serbios en el que se reitera "la exigencia de liberación de los rehenes sin condiciones". Pregunta, ¿por qué enviar a alguien para reiterar lo que ya saben?. Respuesta de Ivanko: "Para mostrar que el secretario general, en persona, está preocupado en este asunto".

En este ambiente prenegociador, el Gobierno griego ha decidido por su cuenta enviar a Belgrado y a Pale a sus ministros de Exteriores y de Defensa para, según ellos, persuadir a los serbios de Bosnia. Atenas ya intentó influir hace un año y medio sobre Pale con la presencia del primer ministro, Constantin Mitsotakis. Los dos ministros participaron en la reunión que durante siete horas Karadzic celebró, en Pale, con Jovica Stanisic, jefe de seguridad de Serbia y y mediador del presidente Milosevic. Karadzic recalcó a sus interlocutores que la condición para liberar a los cascos azules es tener "garantías de que no habrá más ataques aéreos".

Empantanado pues el asunto en el nivel político, en el militar no hay mucho más que hacer. Ivanko admitió ayer que la existencia de los 256 rehenes supone un freno. "No podemos ignorar la amenaza pronunciada hace una semana por el general Mladic de que en el caso de un nuevo ataque [de la OTAN] ellos serían las primeras víctimas".

La fuerza de intervención rápida que se está preparando en el centro de Bosnia, aún no es un instrumento real de presión. Está en sus albores, con apenas unos cientos de hombres y, cañones, en el terreno. Tardarán semanas en estar plenamente operativos los 10.000 hombres y mujeres previstos. El propio Consejo de Seguridad debe aún decidir aspectos esenciales. concernientes a esta fuerza: ¿será Rupert Smith jefe de Unprofor en Bosnia su jefe máximo? ¿Llevarán casco azul? ¿Tendrán que someterse al laberinto actual de mandos para poder tomar una decisión de actuación? Ivanko cree que posiblemente sea necesaria una nueva resolución del Consejo para darles validez legal.

Mientras, en el frente de guerra la artillería serbobosnia atacó los enclaves de Bihac, Gorazde y Srebrenica. En esta última ciudad, unas 3.000 personas han abandonado su casa por temor a que se acentúe la presión serbia, según fuentes de la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 1995.

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