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El fiscal pide 81 años para los 17 acusados de apalear a un 'ertzaina' en 1993

El juicio que se inicia hoy en la Audiencia de Bilbao contra 17 personas acusadas de patear al ertzaina Ander Susaeta en agosto de 11993, tiene como telón de fondo las continuas agresiones a agentes vascos y el debate jurídico sobre la validez probatoria de las filmaciones policiales. El que la paliza propinada a Susaeta por 26 exaltados, en las fiestas de Bilbao fuera filmada por la Ertzaintza ha permitido identificar a 17 de los presuntos agresores.

El fiscal ha calificado los hechos de atentado contra la autoridad y de un delito de lesiones y pide un total de 80 años de prisión menor para 15 de los presuntos agresores. La condición de menores de los otros dos rebaja sus penas a un año de arresto mayor.Entre los acusados hay, según la policía, al menos tres militantes de Jarra¡, las juventudes de la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) -Juan Luis Camarero, Juan Alberto Iciar y Kepa Zubizarreta-, un concejal de Herri Batasuna (HB) de Ortuella (Vizcaya) -Iñaki Lizundia- y un militante de la coalición independentista -Jesús del Bado-

El fiscal considera en su escrito que el miembro de Jarrai Juan Luis Camarero [ya implicado en el apaleamiento de otro ertzaina en 1991] inició la agresión contra el ertzaina lanzándole patadas y puñetazos" al tiempo que profería gritos de "cipayo" e "hijos de puta". Según el relato del ministerio público, de inmediato se le unió el resto de los acusados, quienes "reiteradamente lanzaban de forma indiscriminada y contundente puñetazos y patadas" sobre el cuerpo de Susaeta. El policía, tras caer varia veces al suelo, consiguió guarecerse en un bar próximo. La acusación particular cree que el "traicionero actuar" de Camarero al cortarle el paso al policía determinó que los perseguidores le alcanzaran.

Ander Susaeta, en su declaración ante el juez instructor, seña16 que "recibió muchos golpes por todas partes y que se sintió morir". Como consecuencia de la paliza, Susaeta tuvo diversas lesiones, fracturas y tuvo que seguir tratamiento psiquiátrico y una terapia de apoyo debido a un síndrome psicológico postraumático.

El fiscal sostiene que todos los acusados conocían su condición de agente de la autoridad y que la paliza se la dieron "por razón de su cargo". La acusación eleva las penas hasta los 322 años. La defensa de 16 de los 17 acusados ha pedido la absolución, mientras que el otro presunto agresor ha reconocido su participación en la paliza. Al margen de las penas e indemnizaciones solicitadas por las partes -que van de las 594.000 pesetas del fiscal a los 9,6 millones de pesetas de la acusación particular-, el interés jurídico del proceso reside en el valor probatorio que puedan tener las filmaciones. A juicio del presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Bautista Pardo, el "vídeo del ataque al ertzaina puede marcar un antes y un después, llevando el ánimo de la sociedad a una mayor predisposición a valorar más que antes estos sucesos ( ... ). No es lo mismo relatar con la palabra un suceso así que acompañarlo Con las imágenes de lo que fue una agresión salvaje".

El Tribunal Supremo, en una sentencia de su Sala Segunda de lo Penal del 23 mayo de 1993, avala la utilización de los vídeos indicando que "no existe obstáculo para que las labores de investigación se extiendan a la captación de imagen de las personas sospechosas de manera velada y subrepticia en los momentos en que se supone que están cometiendo un hecho delictivo". Probablemente, las defensas argumentarán sobre la necesidad de respetar la intimidad. El Supremo precisó que la captación de imágenes para una investigación criminal está autorizada en "espacios públicos, fuera del domicilio, donde tiene lugar el ejercicio de la intimidad".

La utilización de vídeos por la Ertzaintza en situaciones en las que el orden público se ha visto alterado ha sido analizada por los jueces de forma desigual. Los jueces que han admitido la prueba del vídeo han emitido condenas de entre un ano y 18 meses de prisión argumentando que "el juez pudo ver con sus ojos que el acusado era una de las personas que tomó parte activa, directa y personal en los sucesos".

El magistrado que inutiliza la prueba del vídeo y absuelve a los procesados lo justifica al considerar que ésta no es suficiente para identificar a una persona.

"¡Mátalo, mátalo!"

"Cuando se está produciendo la agresión, no tienes tiempo para pensar, sólo quieres salir con vida. Y lo que más te duele es oír constantemente: mátalo, mátalo. Eso es lo que más daño te hace, incluso más que el dolor fisico". En declaraciones a la agencia Efe el ertzaina Ander Susaeta rememora los sucesos de agosto de 1993, cuando fue brutalmente apaleado por un grupo de radicales, durante las fiestas de Bilbao, y reconoce que es difícil perdonar a sus agresores. "Si hubiera habido alguna razón, si hubiera habido alguna provocación por mi parte..., pero no se puede conceder el perdón por una cosa tan absurda".Susacta guarda, sin embargo, un buen recuerdo de la reacción de sus vecinos y amigos: "Después de la agresión aparecí por el pueblo y no podía andar ni cien metros sin que me parase gente de todo tipo de ideología, incluso de HB, para darme ánimos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 1994

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