El Vaticano no teme las revelaciones de los manuscritos del Mar Muerto

Los museos pontificios exponen los polémicos papiros

Doce fragmentos de los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos por un joven pastor beduino en una cueva de Qumran durante la primavera de 1947, pertenecientes al Estado de Israel -cuya autenticidad misma sigue cuestionada al cabo de casi medio siglo-, se exponen desde ayer y hasta septiembre en la Sala Sixtina de la Biblioteca Vaticana, situada dentro de los museos pontificios. El Vaticano no teme su contenido, conocido en un 80%, y los considera de "interés universal".

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"Ellos (los jefes) tomaron para sí mujeres que eligieron a placer y comenzaron a vivir con ellas y a contaminarse, y a enseñarles a ellos la brujería y los sortilegios y el corte (extracción) de las raíces y a mostrarles las hierbas. Y ellas quedaron embarazadas y parieron hombres que medían tres mil codos". El enigmático texto, de un Libro de Enoch, presentado como "pseudoepigráfico", porque no fue escrito por el autor al que se atribuye, está contenido en un más enigmático pergamino troceado y agujereado que abulta poco más que un sello mediano de correos.Es uno del centenar largo de fragmentos que componen los llamados manuscritos del Mar Muerto. Desde 1947 sus citan polémicas, debido a su supuesta capacidad de revolucionar la historia de las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo. Los manuscritos fueron expuestos por primera vez este año en la Biblioteca del Congreso de Washington, y luego viajaron a Nueva York y San Francisco, antes de llegar al Vaticano.

La identificación primigenia de los cristianos con la secta judaica de los esenios es una de las conclusiones a las que se ha dicho que podrían conducir estos papiros, entre los que un jesuita ha creído reconocer también un pedazo manuscrito del Evangelio de San Marcos que echaría por tierra la teoría al uso de que el Nuevo Testamento fue redactado a partir de la tradición oral, más de un siglo después de muertos los apóstoles.

La muestra no es una más, pues se celebra a la sombra de la Cátedra de Pedro. ¿Quiere decir que el Vaticano sanciona la autenticidad de los manuscritos? "No, no, quiere decir sólo que la Biblioteca Vaticana da hospitalidad a una exposición de documentos que la Israel Antiquities Authority considera auténticos. Que lo sean o no, no importa. Tienen un interés universal", comenta monseñor Leonard Boyle, dominico irlandés que es el prefecto de la Biblioteca Vaticana.

En cualquier caso, la exposición parece inscribirse naturalmente en el esfuerzo de revisión de las relaciones cristiano-judaicas del que hablado el Vaticano tras la reciente apertura de relaciones diplomáticas con Israel. "Se inscribe naturalmente, pero también casualmente porque la exposición se preparaba desde hace tiempo, en base a unos contactos que no dependen de los avatares políticos", explica Boyle.

"Aquí nadie quiere ocultar nada", asegura Amirel Drori, director de la Israel Antiques Authority. "No hay ninguna conspiración. Más del 80% de los documentos se conoce ya, y el 20% restante no contiene nada que pueda cambiar el sentido general. Se irá dando a conocer en cuanto sea posible. Es sólo un problema técnico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de junio de 1994.