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Agricultores franceses destruyen 10 camiones de fresas españolas ante la indiferencia de París y Bruselas

Agricultores franceses destruyeron ayer el cargamento de 10 camiones de fresas españolas en las inmediaciones de las localidades de Montpellier y Toulouse. Parte de esta mercancía estaba destinada al mercado mayorista francés, y otros camiones circulaban hacia otros Estados de la Unión Europea. Cuatro de los vehículos eran españoles, y el resto, de matrícula francesa. La Comisión Europea, ante estos, Incidentes, ha recomendado al Gobierno español que haga exportaciones de forma moderada para no hundir precios. La actuación francesa ha originado fuertes protestas españolas.

Esta situación de agresiones a los envíos españoles coincide con una campaña de amenazas desarrollada por la Coordinadora Rural ante los hipermecados franceses para que no vendan fresa importada, lo ha supuesto la práctica desaparición del producto de las más importantes grandes superficies.El dimitido ministro de Agricultura, Vicente Albero, ha condenado estos nuevos ataques por lo que supone atentar contra la libre circulación de mercancías consagrada en el Mercado único que vulnera las leyes de la Unión Europea. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha señalado su intención de no entablar por el momento ninguna demanda ante los organismos comunitarios y se limitarán a o pedir una actuación responsable al gobierno francés. Para José María Pozancos, director de la Federación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), los agricultores franceses están actuando con total impunidad, con el consentimiento tácito de la propia Administración del país vecino. El consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Luis Planas, informa José M. Atencia señaló la necesidad de que el gobierno francés tome acciones judiciales contra los provocadores.

Esta es la segunda agresión que se produce en las últimas semanas en las carreteras francesas contra los envíos españoles de fresa al país vecino y a otros mercados de la Unión Europea. Las protestas de la Administración y los productores españoles ante el gobierno francés y las instancias comunitarias no han dado, como ya es habitual en los últimos años, ningún fruto.

En Francia, la Coordinadora Rural ha reanudado este año, "a la vista de los buenos resultados obtenidos en 1993", la campaña de amenazas contra los responsables de la gran distribución francesa para que no compren productos españoles que amenazan con hundir a sus agricultores. Advierte que la fresa y otras producciones agrícolas francesas son fundamentales en algunas zonas y que su desaparición podría suponer la ruina para muchos franceses. De acuerdo con estos criterios, advierten a la distribución sobre los riesgos que contraen al comprar fruta española y señalan aceptar sólo importaciones complementarias.

Por otra parte, la actitud de la Unión Europea tampoco invita a la esperanza para los agricultores españoles. El ejemplo más significativo en esta línea es el último acuerdo adoptado por el Comité de Gestión de Frutas y Hortalizas. En esa reunión, el Comité se limitó a hacer una doble declaración. A las autoridades francesas se las invitaba a tomar medidas para no impedir la libre circulación de mercancías en el marco comunitario. Pero, a las autoridades españolas se las instaba a actuar ante las organizaciones profesionales de productores para impedir la puesta en los mercados de consumo de cantidades y calidades de fresas que pudieran dar lugar a hundimientos de precios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1994

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