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Dos caras de Eslovaquia

La parálisis económica y el desencanto político no son los únicos males del mas pequeño pais centroeuropeo

Un sentido de urgencia domina estos días el escenario político eslovaco, tras la virtual sublevación parlamentaria que arrojó de la jefafura del Gobierno el 11 de marzo, con un voto de censura, al primer ministro Vladímir Meciar y la convocatoria hace dos semanas de elecciones generales para el 30 de septiembre. A poco más de un año de la ruptura de terciopelo de la federación checoslovaca, parece evidente que a Eslovaquia, la más pequeña de las naciones. centroeuropeas (5,5 millones, de habitantes), le ha tocado ser, el patito feo.El país que ha dejado Meciar, principal impulsor de su independencia, tras casi dos años de poder exclusivista necesita cirugía de urgencia. Los cinco partidos de la heterodoxa coalición anti-Meciar. que forman el nuevo e interino Gobierno dirigido por Jozef Moravcik, un ex comunista de 49 años, van desde la derecha cristianodemócrata hasta los comunistas renovados de Izquierda Democrática y coinciden en que el daño político y económico sufrido por Eslovaquia exige nuevas reglas del juego, al menos durante los seis meses próximos.

El desencanto político crece, las industrias estatales agonizan, el paro aumenta y la privatización económica está semiparalizada desde que el ex primer ministro Meciar irrumpiera en el proceso como en un coto privado y repartiera entre sus amigos políticos la tarta de su control. El déficit presupuestario galopa y la inversión extranjera no llega, porque la situación interna disuade al dinero exterior. El desentendimiento entre dos antiguos aliados, el jefe del Estado, Michal Kovac, y su primer ministro tampoco ha ayudado a Eslovaquia.Y como guinda del pastel que ha de hornear el nuevo Gobierno eslovaco, tensiones nacionalistas por las reivindicaciones de autonomía entre los 600.000 húngaros de origen que habitan el sur del país, casi el 12% de la población, y el contencioso con Hungría a propósito del gigantesco proyecto hidroeléctrico, de Gabcikovo-Nagymaros, en el Danubio. Bratislava necesita también entenderse rápidamente con Budapest.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 1994