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Pertierra considera difícil recurrir la sentencia sobre la clase de religión

El ministro de Educación y Ciencia, Gustavo Suárez Pertierra, manifestó ayer que "es pronto" para anunciar un posible recurso de su departamento contra la reciente sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, por la que se declaran nulos aspectos fundamentales de la normativa que regula la clase de religión. En una improvisada conferencia de prensa en el Congreso de los Diputados, el ministro dijo que es "imposible recurrir la sentencia ante el propio Tribunal Supremo" y "dificultoso pedir el amparo del Constitucional".Suárez Pertierra aseguró que los servicios jurídicos del ministerio están estudiando detenidamente la sentencia para determinar "si es posible una alternativa y cuál".

Daba a entender así lo dificil que resultará interpretar, con efectos normativos, la anulación por el alto tribunal de la disposición ministerial según la cual los alumnos que no quisieran la clase de religión contarían con un estudio dirigido por un profesor para repasar el currículo. Para el alto tribunal, esa actividad discrimina negativamente al alumno de religión, al que se priva de sus benéficos efectos.

La norma anterior

Suárez Pertierra insistió en esta idea, que es absolutamente contraria a la que puso en circulación la Comisión Diocesana de Enseñanza de Madrid cuando el pasado viernes dio la primicia de la noticia sobre la sentencia. De acuerdo con el comunicado de la citada entidad eclesiástica, la anulación de la fórmula del estudio dirigido debería significar el regreso a la situación anterior, cuando existía una clase de ética como alternativa a la de religión. Muy por el contrario, el propio Tribunal Supremo descarta explícitamente tal solución.

Otra dificultad para un acertado cumplimiento de la sentencia reside en la cuestión de la evaluación de la asignatura de religión y los efectos de la misma en las convocatorias públicas en que entren en concurrencia los expedientes académicos de los alumnos.

El Supremo considera no conforme a derecho tal normativa precisamente porque dejaría en desventaja al alumno que, por asistir a la clase de religión, no podría acudir al estudio dirigido y mejorar así su rendimiento académico.

"Los que ahora cuentan con el estudio dirigido disponen de una ventaja; eso es lo que dice la sentencia y eso es precisamente lo que tenemos que estudiar", precisó el ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1994

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