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Un submarino japonés envía imágenes del Pacífico a 11.000 metros de profundidad

Es la primera vez que se filma en la fosa de las Marianas

Un submarino japonés dirigido por control remoto descendió el martes pasado al lugar más profundo de los océanos, en la fosa de las Marianas, y envió las primeras imágenes de televisión obtenidas a 10.911 metros bajo la superficie del Pacífico. Un fallo en el equipo obligó a abortar la misión cuando estaba a punto de tocar el fondo marino. El submarino, llamado Kaiko, se ha quedado a pocos metros de batir el récord de profundidad oceánica alcanzada por un artefacto construido por el hombre.

La exploración con el Kaiko es la primera que se realiza en las profundidades de la fosa de las Marianas desde que, en 1960, un submarino tripulado estadounidense descendió allí hasta más de 10.900 metros.El vehículo no tripulado japonés, además, es el primero en descender equipado con modernas cámaras de vídeo. También lleva brazos articulados para tomar muestras del fondo oceánico y un equipo de sonar para estudiar la topografía y estructuras geológicas del fondo.

El Kaiko tenía que haber continuado ayer la exploración, pero el descenso fue cancelado para someter el equipo a reparaciones en la isla de Guam. El submarino ha costado 50 millones de dólares (unos 7.000 millones de pesetas) y lleva una cubierta de titanio para resistir presiones de hasta ocho toneladas por 6,45 centímetros cuadrados en el fondo de la fosa.

El submarino, controlado mediante un cable que lo une al buque en la superficie, está formado por dos robots: uno es un lanzador de cinco metros de longitud que realiza parte del descenso y actúa como estación submarina. Desde allí se desprende un segundo vehículo, de tres metros de longitud, unido al primero por un cable, que baja hasta el fondo oceánico.

El martes pasado, hacia las ocho de la mañana, el Kaiko tardó cuatro horas en llegar a 10.800 metros de profundidad, según explicó Ikuo Nakazaki, ingeniero del Centro de Investigaciones Marinas en Yokosuka (Japón), y soltó el segundo vehículo. Durante media hora se recibieron en el buque de superficie imágenes tomadas por el segundo robot, y de repente se interrumpió la transmisión.

Esto puede indicar la existencia de algún problema en el sistema de fibra óptica de transmisión de imágenes, explicó Nakazaki. En lugar de posar el robot en el fondo oceánico, los técnicos decidieron subir el submarino a la superficie. El Kaiko alcanzó en esta primera expedición una profunidad de 10.911 metros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1994