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Creo más en las mujeres

La Nobel Rita Levi Montalcini impulsa una red internacional de solidaridad femenina

Rebosa tanta energía que a veces quienes la rodean olvidan que se le puede agotar, pues no lo parece. Durante la Convención Antirracista Europea que se celebró estos días en Madrid atendía, casi siempre de pie, a quienes se acercaban a saludarla. Casi hace caso a un equipo de televisión y sube las escaleras en pos de la cámara; al final la cámara bajó y Rita Levi Montalcini se atusé pelo y atuendo, luciendo esplendorosa sus 84 años de gran dama. Y en pie quiso dar su conferencia. Desde su altura de bióloga premio Nobel, recibido en 1986, afirmó categórica: "El racismo existe, pero no la raza. Desde el punto de vista científico no hay razas. Las diferencias genéticas no implican diferencias culturales ni sociales. Las razas son un prejuicio".

Deberes Humanos

Días antes de acudir a Madrid estuvo en Trieste, donde intervino en otro acto relacionado con asuntos sociales, inseparables de su vida y su actividad científica. "Si la carta de los Derechos Humanos se hizo en 1948, hemos hecho ahora una nueva, pero de Deberes Humanos", dice. Ella ya se ha impuesto un deber, impulsar "una red internacional de solidaridad formada por mujeres, un movimiento contra el racismo y la injusticia". El corazón de Levi Montalcini es feminista: "Las mujeres deberían tomar el liderazgo en los asuntos sociales. Han demostrado siempre que son más sensibles a los problemas de violencia y de injusticia. Demasiados niños son adictos a las drogas y a la criminalidad. La educación de los niños es todo un reto para el futuro. Para esta tarea confío en la capacidad de enseñar de las mujeres. Creo más en las mujeres que en los hombres, ellas son más capaces de solidaridad".De familia judía, Rita Levi huyó de la persecución nazi en Italia y Bélgica. Durante la II Guerra Mundial montó un laboratorio en la clandestinidad y después trabajó como médico con las tropas aliadas estadounidenses. EE UU absorbió a la investigadora hasta 1969, año en que Levi asumió la dirección del Laboratorio de Biología Molecular de Roma. Por sus descubrimientos sobre los factores de crecimiento celular, recibió el nobel de Medicina junto a Stanley Cohen, un discípulo suyo.

"Ahora no trabajo en el laboratorio, dirijo lo que otros hacen", dice con cara de decir "lo siento" y mueve sus manos como si manipulara los tubos con que otros ensayan.

En 1988 escribió su autobiografía, Elogio de la imperfección,y ahora escribe Percorsi conclusi, una obra "sobre los grandes personajes que he encontrado en mi vida". Acaba. de publicar hace una semana en Italia un nuevo libro, Tu futuro. Contiene, como dice el subtítulo, los consejos que un premio Nobel da a los jóvenes. Para ellos prepara otro texto, Conoce tu cerebro, y para ellos creó en octubre de 1992, junto a su hermana gemela Paola -pintora y escultora-, la Fundación Levi Montalcini.

"Ayudamos a los jóvenes a elegir su carrera, a que sean lo que quieren ser. Si tienen capacidades, no queremos que la falta de dinero suponga un impedimento. Proporcionamos becas a quien las necesite. Empezamos en un pueblecito de Sicilia, con 230 chicos y chicas. En 1994 esperamos ayudar a miles. Queremos que haya centros en toda Italia, dirigidos por profesores que sepan comunicarse con adolescentes. Profesores retirados, pero aún jóvenes para enseñar y trabajan como voluntarios".

"Los jóvenes no aprenden lecciones del pasado. No las quieren saber, evitan reflexionar sobre situaciones trágicas anteriores. El hombre es cada vez menos sapiens y más destructor", afirma Levi Montalcini, que se reúne con jóvenes una vez a la semana para cambiar impresiones. "No creo que ahora la violencia sea más fuerte que en otras épocas", dice. "Fanatismo y racismo han formado siempre parte de la historia. El racismo es sólo un aspecto más de una sociedad violenta e injusta. Lo podemos ver en Italia, en Yugoslavia, en toda Europa, en América, en África... Pero la violencia no es algo exclusivamente humano, si pones 30 ratones hambrientos en un espacio pequeño se vuelven agresivos. Así estamos los humanos: muchos, muy juntos y pasando necesidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1993