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Entrevista:

"Una noche soñé con un café con leche"

Esta mujer de 47 años ha apoyado con su ayuno, durante ocho días, la huelga de hambre en la que se reivindica que el 0,7% del producto interior bruto vaya al Tercer Mundo. Lo dejó porque su cuerpo no aguantaba más, pero está satisfecha.

La voz de Tina Barriuso llena desde hace dos años las madrugadas de los fines de semana de Radio Nacional de Espana, con el programa Contigo en la distancia. Pero también tiene otros ecos.Pregunta. ¿Por qué se metió en la huelga, con un programa en la radio, marido e hijos?

Respuesta. Precisamente por mi programa de radio, yo me he ido acercando mucho a los temas del voluntariado. Lo normal es que desde los medios de comunicación demos la imagen del triunfador, de lo competitivo, pero damos la espalda a esa otra sociedad española que no está muy contenta con esos valores.

P. ¿Cree que este movimiento representa a toda la sociedad?

R. Lo que me ha gustado de esta historia es que ha juntado a todo tipo de gente. La iniciaron cristianos de base que se han dejado la piel. Hay un grupo de apoyo alucinante. Luego se han unido gentes que no son cristianos, ni de base ni de nada, y ha habido una buena relación y un fin común.

P. Se ha ido sumando mucha gente joven.

R. Sí. De todo tipo, ecologistas, voluntarios por la paz, de Cruz Roja...

P. ¿Cómo se sintió entre tanto hombre?

R. Bien. Me recibieron muy bien, pero yo tenia que pasar su aprobado. Lo importante es que teníamos algo en común.

P. ¿Cómo llevó el no comer y su posterior retirada?

R. No comer no es dificil. Sólo una noche soñé con café con leche. Pero ya la quinta noche empecé a sentirme mal. La tensión me subía. Con la primera hipoglucemia me sentí muy mal. Luego me dio una subida brutal de tensión. Y ese último día me caí. Llamaron a un médico, vino mi marido y se asustó mucho.

P. ¿Pensaba llegar hasta el final con la huelga a pesar del riesgo para su salud?

R. Yo lo que no pensaba era irme a casa. Pero pensé que, con la misma naturalidad que había tomado la decisión de venir, tenía que tomar la de irme, porque yo amo profundamente la vida, porque tengo dos hijas, porque tengo mucho que hacer por el 0,7%. Se decidió que me fuera, y me fui.

P. ¿Se ha acordado de sus compañeros al volver a casa?

R. Bueno, bueno, es que no te puedes imaginar lo que es compartir el ayuno con estas diez personas que he conocido.

P. ¿Había diferencias o roces entre sus compañeros?

R. No.. Pocos. Cuando yo vine ya llevaban 10 días de huelga de hambre, 10 días con el estómogo vacío, y que cuando yo me fui llevaban 19. Es mucha tela marinera.

P. Usted me dijo en una conversación anterior que, cuando dejó la huelga, pensó que quizá sería hora de que los demás se fueran también.

R. Yo no pensé exactamente eso. Pensé que deberían llegar a un punto que lo dejaran cuando estuvieran convencidos.

P. No entiendo.

R. Que estuvieran convencidos de dejarlo cuando hubiera una contrapartida suficientemente fuerte.

P. ¿Del Gobierno?

R. Claro. Pero es que yo además no quiero que se me muera ninguno. Así de dramático. Es que no. Porque, si yo creo que aún tengo cosas que hacer, figúrate qué cosas tendrán que hacer los que llevan año! trabajando por que esto sea una realidad. Ellos son un motor, y hacen falta motores.

P. ¿Piensa que, llegado un punto determinado, esta huelga de hambre no se puede seguir manteniendo?

R. Eso lo tienen que decidir ellos.

Los huelguistas del 0,7 han convocado para hoy una concentración a las 12.00 ante la catedral de la Almudena para pedir al cardenal Ángel Suquía que les apoye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1993

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  • Tina BarriusoPeriodista