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El delegado del Gobierno no deja protestar a los flamencos

La Delegación del Gobierno no ha autorizado a los empleados, artistas y propietarios del tablao flamenco Café de Chinitas a cantarle unas coplas a la propietaria de la casa donde está el local, Pitita Ridruejo. El Café de Chinitas lleva cerrado 10 días, desde que el Ayuntamiento lo clausurara por las denuncias de exceso de ruidos hechas por Ridruejo. Según el portavoz del negocio, Javier Sánchez Ocaña, el viernes, se reunieron con la concejal de Centro, María Antonia Suárez. "Nos dijo que Pitita accedía a que hiciéramos las obras de insonorización, cuando ella se ha negado siempre a ello, lo cual es una cortina de humo porque el café sigue cerrado y hay 49 familias afectadas".

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