El pintor Abel Martín muere en su casa de Madrid de un tiro en la frente

La asistenta dice que faltan muchos cuadros de la casa del colaborador de Sempere

El cuerpo sin vida del escultor y grabador Abel Martín, de 62 años, fue descubierto el viernes por la mañana por su asistenta en su casa de El Plantío (Madrid). El cadáver del artista, cubierto con una sábana, tenía un tiro de pistola en la frente y un corte en el dedo índice de la mano derecha. Martín fue íntimo colaborador del pintor Eusebio Sempere, fallecido hace ocho años. Todo estaba en orden, aunque la asistenta asegura que faltan muchos cuadros de la casa del pintor, que vivía solo. Martín estaba considerado sobre todo como un importante grabador.

El cadáver del pintor Abel Martín, de 62 años, fue encontrado a las 11. 15 horas del viernes pasado tendido en su estudio, ubicado en el número 80 de la avenida de la Victoria, en la barriada de El Plantío (Madrid), por su asistenta, María Magdalena Sanz y por el propietario del restaurante La Roceña, Agustín San Juan Plaza en donde a diario desayunaba y charlaba sin prisas con los amigos del bar. Según. relataron ayer ambos testigos, su cuerpo se hallaba tendido en el suelo y cubierto desde la cintura hasta la cabeza con una sábana, no se veía ningún arma y únicamente se apreciaba "una mancha de sangre en una de sus manos" asegura Sanz. La Guardia Civil, que investiga la muerte, afirma que el cadáver tenía un tiro en la frente y un tajo en el dedo índice de la mano derecha.La asistenta, que acudía desde hace 16 años a limpiar cada dos días la vivienda del pintor abrió la cancela del jardín y la puerta del chalet para entrar en` la casa. Las puertas no presentaban ninguna señal de haber sido forzadas. Sanz comenzó su tarea cotidiana. Limpió la planta baja de la vivienda, y aunque notó que un cuadro había sido descolgado de una de las paredes, no le dio ninguna importancia. Cuando prosiguió su labor, en el segundo piso, pudo comprobar que faltaban otros muchos cuadros y se alarmó.

Fue a un estanco que le encuentra a pocos metros del chalet del pintor, ya que allí, Abel Martín, que no fumaba, acudía diariamente para, comprar el periódico. Le dijeron que no había aparecido por allí aquella mañana. Este detalle levantó aún, más las sospechas de sus amigos y conocidos del barrio.

María Magdalena Sanz avisó al propietario de La Roceñal para que la acompañara a revisar la casa. Ese día el artista no había cumplido con sus citas habituales, tampoco había desayunado en este establecimiento. Unos minutos después entraban los dos en la casa y encontraban su cuerpo sin vida cubierto con una sábana.

Según Sanz, el pintor no recibía casi en su domicilio ninguna visita. Su tiempo libre y su vida social la idealizaba últimamente en los establecimientos que se encuentran en la pequeña barriada de El Plantío.

La mañana del jueves, el último, día que fue visto, transcurrió como las demás, nadie percibió nada extraño. En el estanco bromeó con el dueño como siempre y se fue a comprar perejil a la tienda colindante. Con el periódico y el perejil en la mano, el artista desayunó en La Roceña y se fue.

Dos sobrinos de la víctima, Miguel Martín y Santiago Badenes, y un hermano de éste, Joaquín Martín Calvo, esperaban ayer que el médico forense del instituto anatómico de Madrid, finalizara con las pruebas pertinentes para trasladar el cuerpo del pintor a su localidad natal de Mosqueruela, en la provincia de Teruel.

La policía judicial de la Guardia Civil se encontraba ayer en el chalet de Abel Martín para recopilar pruebas y poder esclarecer los hechos. La vivienda del artista, que se encuentra entre los chalets El Capricho y El Paraíso tiene cuatro plantas. En la fachada de la casa, entre dos cuerpos desnudos, un reloj solar tiene inscrita la sentencia latina: "Tempus breve est".

Martín fue el más estrecho colaborador de Eusebio Sempere con quien trabajó durante cerca de tres décadas y quien se hizo cargo del artista durante toda la larga enfermedad que acabó con su vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de agosto de 1993.

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