La Biblioteca Castro recupera a los clásicos "por el placer de leer"

"Los clásicos se están convirtiendo en lo más vivo, sorprendente, loco y revolucionario de nuestro panorama cultural". El crítico de literatura Rafael Conte presentó anoche con estas palabras la Biblioteca Castro, una nueva colección que pretende recuperar de forma completa -"para el placer de leer"- a los grandes autores de la literatura española.La serie empieza con cuatro tomos que engloban las obras completas de Miguel de Cervantes. "No podía empezar de otra manera", dijo Manuel Arroyo, editor de Turner, editorial que se ha encargado de la creación de estos libros subvencionados por la Fundación José Antonio de Castro.

Las obras completas de Baltasar Gracián, una primera entrega de Lope de Vega y Benito Pérez Galdós y Rosalía de Castro continuarán durante este año la colección, que pretende poner a la venta un mínimo de 20 volúmenes por año. Cada libro cuesta 8.000 pesetas, tiene una extensión aproximada de 1.000 páginas, está impreso sobre un papel biblia ahuesado fabricado en Finlandia, cosido con una tela fabricada en Alemania e impreso en Verona con 2.400 matrices por página.

"No son libros de lujo. Son libros de lujo para leer, en los que lo importante no es el envoltorio sino el contenido", matizó Manuel Arroyo, quien recordó que cuando estaban elaborando el proyecto, hace ya un año, leyó un artículo de Rafael Conte titulado Buscando desesperadamente a Cervantes, en el que el crítico se quejaba de que no podía encontrar en ninguna librería algunas obras menos conocidas del más famoso de los autores españoles.

"Cuando empezamos esta colección no sabíamos hasta qué punto teníamos entre manos el proyecto de cubrir un vacío dramático en el mundo editorial español", añadió Arroyo. Recordó a José Antonio de Castro, un abogado, fallecido en 1991 a los 88 años y que dejó su fortuna a la fundación que lleva su nombre, dedicada al mundo cultural y científico.

"Esta presentación también es el homenaje a una persona que fue capaz de dejar toda su fortuna para fines como este", afirmó Juan Manuel Urgoiti, presidente de la fundación.

La Biblioteca Castro, que con el tiempo pretende llegar a la altura de colecciones como la Bibliothéque de La Pléiade y The Library of America, no incluye ningún comentario crítico en su edición para que el acercamiento al texto sea lo más puro posible y para que el lector pueda desarrollar su propia visión.

El Quijote

El Quijote, primer libro a la venta, está basado en las ediciones de 1605 y 1615, y sobre ellas se ha modernizado la ortografía y las formas anticuadas aunque, según los editores, no se ha alterado el léxico y en los casos en que la construcción y las concordancias son incorrectas, si el sentido es claro, se conserva la forma cervantina.En la presentación, en la Fundación Carlos de Amberes, de Madrid, Rafael Conte añadió que "los jóvenes vuelven a los clásicos para poder respirar los placeres de la verdadera cultura, del placer y del conocimiento. Los clásicos, tan mentados como poco leídos, son el futuro y no el pasado". "Toda cultura debe ser alta porque el elitismo no es un mal sino una necesidad. En la cultura lo único necesario es que no haya fronteras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de julio de 1993.