Reparos éticos

El diagnóstico genético se puede ofrecer como un servicio más de salud, y, por tanto, ser voluntario, o puede llegar a ser algo obligatorio, con repercusiones importantes en la vida de cada individuo. La frontera que separa el derecho a la intimidad genética de la publicidad de esta información con fines mercantiles, como los seguros médicos y de vida o las discriminaciones en el empleo, se va a desdibujar en los próximos años, por lo que los especialistas señalan la necesidad de un marco legal que avance al mismo ritmo que la ciencia. Un problema es si se pueden hacer pruebas diagnósticas de enfermedades genéticas en los niños al nacer, como las que detectan algunas deficiencias hereditarias curables, como la fenilcetonuria.En el caso de enfermedades que se transmiten por un solo gen defectuoso, del padre o de la madre o que necesitan dos copias defectuosas, una de cada progenitor la pareja puede no querer renunciar a tener hijos. La solución est á en el diagnóstico prenatal y el paso siguiente, en caso de resultado positivo, es el aborto.

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Los genes tardan en rendirse

Hasta ahora los escasos intentos de terapia génica se hacen sobre las células que no se transmiten a los descendientes (es decir las que no son óvulos ni esperma) con la intención de curar la enfermedad en ese individuo únicamente. "La técnica no está lo suficientemente avanzada para hacer terapia en células germinales (las que transmiten la herencia)", dice Fernández Piqueras, "y nadie quiere hacerla porque plantea gravísimos problemas éticos".

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