Opel exige a Arriortúa el compromiso escrito de 'que no revelará' sus planes

El presidente de Opel, David J. Herman, exige a José Ignacio López de Arriortúa que "confirme por escrito que ha respetado sus previas obligaciones contractuales concernientes a información propietaria y que no se ha llevado a Wolfsburg ningún documento perteneciente a los planes presentes o futuros de su antigua empresa". El ejecutivo español, cuyo rocambolesco paso de General Motors a Volkswagen ha desencadenado una guerra abierta entre los dos constructores automovilísticos -Opel es la subsidiaria de GM en Europa-, se halla ahora en el centro de la polémica.

El caso de López Arriortúa obligará a redefinir los códigos de comportamiento de las grandes corporaciones, enfrentadas a una recesión que amenaza su existencia. Volkswagen sigue sin reaccionar ante la decisión del Tribunal Territorial de Francfort que el viernes dictó una disposición transitoria por la que prohíbe a la firma alemana "todo intento de reclutar o intentar reclutar" a empleados de Opel o de su casa matriz General Motors.La demanda presentada por Opel contenía 20 declaraciones juradas de empleados de la central de esta firma en Rüsselsheim en las que explicaban como habían sido tentados por los head hunters (cazadores de cabezas) de VW con ofertas de hasta el doble de su salario. Según Herman, al menos 40 de sus altos cargos han reconocido haber sido tocados por la firma de Wolfsburg. Ocho de estos altos ejecutivos, pertenecientes todos ellos al departamento de compras de Rüsselsheim -la base de operaciones desde la que López se creó su fama de implacable reductor de costes- ya han firmado contrato con VW y no les afecta la orden del juez. Otros seis ejecutivos de GM en Detroit ya siguieron al nuevo hombre fuerte de VW cuando éste rechazó el ascenso que se le ofrecía a mediados del pasado mes de marzo.

Orden provisional

La orden provisional del juez contempla multas de hasta 500.000 marcos (35 millones de pesetas) y seis meses de cárcel para cualquier colaborador de VW que intente seguir con la operación. La maniobra de VW es, según Opel, un "intento de desmantelara un competidor".

Según expertos consultados por este periódico, si Volkswagen no presenta sus alegaciones en los próximos días, el proceso se puede demorar hasta dos años, durante los cuales se mantiene la prohibición de contratar los ejecutivos de su competidor. Si lo hace, el proceso se adelanta, pero en cualquier caso tampoco desemboca en una resolución inmediata.

La querella entre Opel y Volkswagen, de la que López es el protagonista y como tal figura en la demanda presentada por la subsidiaria de General Motors, es el mejor signo de los tiempos que corren en la gran industria. Para el sorprendido Herman, acostumbrado a las veladas prácticas cartelistas de las grandes empresas alemanas, el ataque de VW a su equipo gerencial es "un nuevo estilo en la industria alemana, consistente en que un competidor sistemáticamente desgasta otra compañía y para conseguirlo hace excesivas ofertas financieras muy por encima de los niveles habituales".

En Wolfsburg, sin embargo, siguen negando, con un cierto cinismo, que tal plan exista. Orwin Witzel, el portavoz de VW insistió en que su empresa tiene estrictas escalas salariales. "No podemos ofrecer salarios fuera de esta estructura que, además, está en la parte baja de la escala comparada con nuestros competidores europeos". Pero lo cierto parece ser lo contrario. Se desconoce oficialmente la oferta que consiguió que López abandonara GM el mismo día en que iba a ser ascendido, pero en medios de la industria automovilística alemana se menciona la cifra de 20 millones de dólares anuales.

Esta actitud de VW de negar la evidencia y el silencio que ha seguido a la orden del juez presagian que la batalla no está cerrada. .

Las complejas relaciones laborales y gerenciales de la empresa de Wolfsburg, la presencia entre el accionariado del propio Gobierno regional de Baja Sajonia, que controla un 20% del total y la fuerza de los sindicatos, que difícilmente harán concesiones, indican que para romper la inercia López necesita un equipo nuevo, y ese equipo es el de Opel.

Cambiar el reloj de mano

Una de las anécdotas que mejor revela los sistemas de López procede de los primeros meses de su estancia de casi un año en Detroit. GM, ante la evidencia de su trabajo en Opel, a la que convirtió en la única división del gigante norteamericano con beneficios, se lo llevó a la central para que arreglara el desastre gerencial y la baja productividad. En una de las reuniones, tras prohibirles a los ejecutivos comer patatas fritas, ya que "debilitan el espíritu del guerrero", les obligó a cambiarse el reloj de mano, para que así recordaran permanentemente que estaban en un proceso de cambio.VW necesitaba un López que hiciera lo mismo en Wolfsburg. La admisión, el pasado miércoles, por parte de su nuevo presidente Ferdinand Piëch -un hombre que parece el alma gemela del ejecutivo español- de que el nivel de utilización de su capacidad productiva por debajo del cual tenían pérdidas estaba, el año pasado, por encima del 100%, da una idea de hasta qué nivel se ha reducido la competitividad del mayor fabricante automovilístico de Europa y el cuarto del mundo.

VW conserva aún la primacía en Europa, con un 17% del mercado, pero, por si sirve como referente, en Alemania ya ha sido superado por Opel. El problema básico de esta empresa es que durante la última década no ha sabido aprovechar la expansión.

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