Entrevista:LA ECONOMÍA DE AMÉRICA LATINA

"Hay que saber utilizar los recursos públicos para resolver los problemas sociales"

Pedro Aspe Armella, con sólo 42 años, es una de las mayores figuras Y de la economía latinoamericana. El ministro de Finanzas de México ha conseguido en poco más de cuatro años situar a su país entre las áreas de mayor desarrollo mundial gracias a un agresivo plan de ajuste unido a una política de apertura económica y comercial. Es uno de los candidatos a suceder a Salinas de Gortari en la presidencia de México, aunque Aspe no quiere hablar del tema. Prefiere contar su filosofía económica y social.

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El ministro de Hacienda, de México se muestra satisfecho por los logros obtenidos en los últimos años, pero insiste: en que hay que continuar con la ortodoxia económica para poder competir en el mundo.Pregunta. ¿Cuál es la situación de la economía mexicana después del ajuste realizado en los últimos años?

Respuesta. Como resumen de la actual situación, quisiera comentar tres o cuatro resultados. En términos de contención de precios, tengo que decir que la inflación continúa cayendo de forma considerable. Hemos ido ajustando esta magnitud poco a poco partiendo del 50% de tasa anual hace apenas cinco años, y hemos conseguido cerrar 1992 con una inflación del 11,9%, que se quedará en el 7% este año. En términos de actividad económica, hemos logrado un crecimiento sostenido del PIB del 3,5% en los últimos cuatro años. En cuanto al incremento real de los salarios, llevamos cuatro años consecutivos de recuperación, aunque hay que decir que partíamos de una base muy baja por la crisis.

Prioridades económicas

P. ¿Y respecto a las políticas y prioridades económicas?

R. La primera prioridad fue en su día la política fiscal, en la que hemos pasado de un déficit público del 12% del PIB hace apenas cinco años, hasta el 4% en 199 1, que se convirtió en un superávit en 1992 del 0,7% del PIB, por primera vez desde que tenemos estadísticas fiables en mi país. En términos de política comercial, hace muy poco que teníamos una economía totalmente protegida; no solamente con altos aranceles, sino además, con permisos previos. Pues bien, hemos pasado en poco tiempo a una economía abierta en la, cual no hay trabas comerciales y el arancel promedio apenas alcanza el 10%. Por último, la política de privatizaciones ha conseguido vender cerca de 300 empresas, por las que hemos obtenido unos ingresos equivalentes a los 20.000 millones de dólares que hemos utilizado para cancelar deuda interna y así podemos destinar más recursos públicos a otras actuaciones más importantes.

P. ¿A qué actividades se han destinado los recursos obtenidos por las privatizaciones?

R. Esencialmente, el destino de esos fondos ha sido la educación, la salud, la política de medio ambiente y las viviendas de interés social. Esto ha sido posible gracias a los cambios realizados en el aparato productivo público.

P. ¿Cuál es el secreto del milagro mexicano?

R. Tengo que decir que no hay ningún milagro mexicano. todavía. Hay que ser realistas y señalar que la tendencia es buena pero que todavía tenemos enormes problemas por resolver. Es cierto que hemos bajado de un 50% de inflación a menos del 10%, pero no hay que olvidar que la inflación en Estados, Unidos, que es nuestro principal socio comercial, está en sólo el 3%. Nos queda mucho por hacer, aunque la tendencia sea muy buena.

P. Pero, de todas formas, seguro que hay algún secreto...

R. Lo importante es que Carlos Salinas de Gortari, cuando accedió a la presidencia de México hace poco más de cuatro años, tenía muy claro cuál era el diagnóstico de la situación y logró un consenso dentro de la sociedad de que había que hacer estas reformas. Una de las decisiones más discutidas ha sido la política de privatizaciones; pero, como dijo el presidente, hay que utilizar los bienes públicos para resolver los males sociales y esto, en la medida en que la inflación siga cayendo y la economía continúe por la senda del crecimiento, es la base de una política congruente que tiene como fin último el elevar el nivel de vida de la población.

P. Usted ha hablado de la necesidad de complementar la política macroeconómica con acciones microeconómicas. ¿Cómo se está desarrollando esta doble política en México?

R. En macroeconomía las reglas son muy claras: el Gobierno tiene que poner sus finanzas públicas en orden, abrir la economía, privatizar, llevar a cabo una política monetaria prudente..., las recetas han estado muy claras en este tiempo. Por el contrario, en la reforma microeconómica las soluciones son más difusas por una sencilla razón: lo que el Gobierno puede hacer es crear las condiciones para que se desarrollen las empresas, pero no puede llevar a cabo esas reformas.

P. ¿En qué se han concretado lo que usted llama políticas microecónomicas?

R. Un ejemplo muy claro es el de las claúsulas de improductividad que tienen los contratos laborales. Esto era algo normal, porque fueron hechos en épocas de economía cerrada, sin competencia al exterior, que permitían esas rigideces en la contratación que luego se pasaban al consumidor por la vía de precios más altos. Pero, en una economía abierta, las empresas no pueden tener esas cláusulas que hipotecan de forma importante su productividad. Pero esa negociación corresponde a los empresarios y los sindicatos.

Respuesta empresarial

P. ¿Cómo han respondido los empresarios?

R. Hay empresarios que entendieron la necesidad de la apertura y de competir en un mercado abierto y básicamente han hecho cinco cosas bien: han invertido fuertes cantidades de dinero en modernizar sus empresas, han capitalizado sus compañías, han acometido una reforma tecnológica, han modificado esas claúsulas de improductividad de los contratos laborales y tienen una actitud competitiva ante el mundo, porque saben que el Gobierno no les va a dar protección. Por el contrario, hay empresarios que no lo han entendido de la misma manera y que tienen empresas sobreendeudadas, con tecnologías anticuadas, con contratos laborales muy rígidos... y esas empresas lo están pasando muy mal. En medio de esos dos extremos está el grueso de las empresas que están en un periodo de transición hacia la modernización.

P. ¿Qué importancia ha tenido el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (NAFTA) en la evolución de la economía mexicana?

R. La apertura comercial no se basa sólo en el NAFTA. Ya antes decidimos la apertura comercial unilateral, además de firmar acuerdos de libre comercio con otros países, como Chile. La entrada en vigor del NAFTA en enero de 1994 abre nuevas posibilidades al crear el mercado más grande del mundo.

P. ¿Cómo se ven desde México las dificultades para cerrar la Ronda Uruguay?

R. Con alta preocupación. Nosotros creemos que hay que avanzar en lo bilateral, pero también en lo multilateral. Y es de una enorme miopía no avanzar en la Ronda Uruguay del GATT, porque las situaciones de corto plazo están haciendo perder la perspectiva de lo que significa el libre comercio para el bienestar y el crecimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de abril de 1993.

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