Zalazar destroza el 'sistema Gil'

Zalazar entró en la historia y, de paso, hizo fracasar el sistema táctico de Gil en su nuevo papel de responsable técnico. Su gol, el segundo del Albacete, fue memorable. De los más bellos que se han fabricado en los últimos tiempos. Agarró la pelota en su propio terreno, avanzó unos metros y levantó la cabeza. A lo lejos, tremendamente lejos, divisó que Diego estaba unos metros por delante de su portería. El uruguayo preparó el guante que tiene por zapato derecho, le prendió la dinamita que lleva dentro y disparó. Todavía estaba en su campo, a unos tres metros de la línea central. El balón se fue a la velocidad justa, a la altura justa, a la distancia justa. Dibujó una parábola perfecta, anunciando que llevaba consigo algo grande. Diego retrocedió aceleradamente, pero en vano. La pelota acabó, como debía, dentro de la caja. Fue una acción enorme que empequeñeció el resto del partido.Lo de menos fue el 2-1 que lució el marcador final, aunque sirvió para desahogar un poco al Albacete en horas comprometidas. Lo verdaderamente trascendente ocurrió en el minuto 34. Un gol imposible de olvidar. Lo más estético y emotivo que ha ofrecido el fútbol reciente. Fue la noche más feliz de Zalazar. Se sacó de encima un partido soberbio. Llenó el campo de su juego, rebosante de calidad.

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Sobre el césped dejó un kilo de pases milimétricos, media docena de buenos disparos, mucha sabiduría y su gol, tras el que se echó a descansar. Dio una lección de lo que debe ser un medio centro. Algo que demostró no tener muy claro Jesús Gil en su debú como responsable de las alineaciones del Atlético.

Heredia se estrenó en el banquillo, pero como ya se anunció en el decálogo, las órdenes llegaron de arriba. Guardados Schuster y Vizcaíno en el congelador hasta el partido contra el Parma del próximo martes, al presidente rojiblanco no se le ocurrió otra cosa que cargar sobre Solozábal, por detrás, y Moya, por delante, tamaño cometido.

El Atlético, claro, regaló el centro del campo a su rival. Heredia, o Gil, se dio cuenta tras el descanso de lo equivocado del invento y concedió una nueva oportunidad a Villarreal, al que había castigado con el banquillo de principio. Mas fue tarde, el choque ya estaba cuesta arriba.

No fue la única confusión de Gil. También falló al encomendar a Manolo el carril derecho. El extremeño ya no es jugador de callejón y quedó a merced de Menéndez. El Albacete, además, sabe, sacar petróleo de las bandas. Hurga en ellas constantemente hasta encontrar un centro que regalar a sus puntas, Rommel y Dos Santos, dos fajadores incansables. Suele sacar más provecho de la derecha, a través de Geli, pero éste estuvo ayer bien tapado. La concesión del Atlético le obligó a inclinarse al lado contrario. Por ahí hizo mucho daño.

Heredia había anunciado reiteradamente que el Atlético se movería bajo el viejo sistema del 4-3-3, algo, decía, que el conjunto rojiblanco no debió abandonar nunca. La realidad fue otra bien distinta: sus jugadores se colocaron en el campo con un descarado 4-1-3-2, un planteamiento mucho más conservador de lo que se había prometido.

Gol de Luis García

Los errores tácticos del Atlético no le impidieron ponerse por delante. Iban tan sólo 12 minutos, con el Albacete achuchando, y el conjunto rojiblanco se sacó de la manga un magnífico contraataque, la seña de identidad que ahora pretende recuperar. Tres toques, Lukic-Alfredo-Luis García, y gol. Los remates del mexicano siguen yendo siempre al hoyo. No aporta mucho, pero ¡cómo dispara!.

El gol en contra no le quitó el mando al Albacete. Pudo empatar un minuto después, pero Dos Santos se topó con Diego. Mas la igualada llegó pronto, en el minuto 22, por mediación de Rommel. El gol de Zalazar hizo el resto y dio del todo la vuelta al partido.

Tras el descanso, con la presencia de Villarreal, el Atlético vistió un fútbol más coherente, aunque excesivamente lento. Poco a poco se fue metiendo en el área de Balaguer, aunque a costa de jugarse la vida. El Albacete gozó de material sobrado para cerrar el partido, pero se dio de bruces con Diego.

Donato, Lukic y Villarreal pudieron salvarle un punto a su equipo, mas no habría sido justo. Un gol como el de Zalazar merece por sí solo ganar un encuentro. Al Atlético tampoco le debe escocer mucho el desenlace. En realidad, tenía la mente puesta en el partido ante el Parma y por eso reservó varios jugadores. Fue el primer fracaso de Gil en su nuevo papel de técnico.

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