Reportaje:LA CRISIS EN LA MODA

A menos dinero, más elegancia

Los diseñadores de vestidos reconocen que la recesión económica estimula su creatividad

Los diseñadores de moda están en su mejor momento creativo. Cuando la recesión económica hace estragos en todos los campos, incluido el de la moda, estos diseñadores, tanto españoles como extranjeros, reconocen que es en época de crisis cuando ellos se encuentran mejor a sí mismos. Su creatividad se afianza por la necesidad de sorprender y ofrecer cosas nuevas. Se apaga el entusiasmo por lo espectacular y los diseños se formalizan y se hacen puros y limpios. Y para no desentonar, se anuncia el declive de las grandes estrellas top models, que se han llegado a convertir en las únicas protagonistas de las pasarelas y arrebatar así la atención sobre los diseños.ROCÍO GARCÍAAun con las arcas más vacías, los diseñadores de moda reconocen que las épocas de recesión económica estimulan su creatividad. Junto a la simplificación de los diseños y al abandono de los excesos ornamentales y los adornos superfluos, casi todos coinciden en que ellos también tienen la responsabilidad de hacer más llevadero el sentimiento de crisis que invade a los ciudadanos. Es lo que llaman los sevillanos Victorio y Lucehino "el toque de magia" que nunca debe faltar en la moda.

Más información
El ocaso de las diosas
Las cifras cantan

De todos los diseñadores españoles consultados, el que va más allá, en coincidencia con el italiano Giorgio Armani, es Toni Miró (Barcelona, 1947): "Para mí, es un momento muy interesante. Cuando hay euforia económica, la creatividad no es necesaria. En cambio, en tiempos de recesión necesitas ofrecer cosas nuevas, por lo que la creatividad es básica. Yo me encuentro muy cómodo con la crisis. Estoy experimentando que entre la. crisis y yo hay un acuerdo". Diseñador exclusivo de ropa urbana, Miró dice que, moralmente, hay que afrontar la crisis y no huir hacia adelante. Por ello, él propone una liberalización de la ropa sin abandonar la formalidad que le ha caracterizado siempre.

Considerado por muchos el diseñador por excelencia en el panorama español, Jesús del Pozo se encuentra quizás menos afectado que otros por su eterna manera de hacer las cosas: sin adornos, sin recargos, ocultando el lujo que evidentemente tienen. Del Pozo generaliza esta situación al afirmar que los diseñadores españoles están en crisis permanente: "Somos hijos de la crisis, y por ello estamos acostumbrados. Nosotros no hemos tenido vacas gordas y estamos habituados a trabajar en condiciones muy precarias. La diferencia la notarán más los diseñadores extranjeros, que han tenido épocas más gloriosas en las que el lujo y el dinero eran los protagonistas principales en sus colecciones. Nuestros diseños han sido siempre más sencillos e intimistas". Jesús del Pozo cree positivo que las cosas vuelvan a su cauce tras los años de euforia económica "ficticia" en la que, dice, hemos vivido los españoles los últimos años y que ha afectado a todos los gremios y profesiones. "Todo vuelve a su cauce. Esto, que tiene mucho de negativo, ya que conlleva sacrificios, puede que nos obligue a aprender a hacer las cosas".

La suerte de Sybilla

Hija de madre argentina y padre polaco, Sybilla (Nueva York, 1963) se muestra encantada de la decisión tomada el año pasado de cambiar de rumbo, tener un hijo, vivir más y trabajar menos. "No fue fácil tomar esta decisión, y en su momento parecía una locura rescindir contratos, perder oportunidades, desaparecer... Pero visto desde la perspectiva de hoy, parece como si hubiera saltado del barco antes de que se hundiera", dice Sybilla, que añade: "En gran medida me he librado de tener que luchar con fabricantes asustados, distribuidores obsesionados con la comercialidad y tiendas que no pueden permitirse arriesgar. Todos bastante desorientados".

Esta diseñadora, -que el mismo año, 1987, que ganó el primer premio internacional Balenciaga al mejor creador novel abandonó la industria española para instalarse en Italia, país que ha cambiado esta temporada por Japón- se confiesa feliz de que le haya tocado vivir este momento. "Creo que después del pánico inicial empezará una nueva época con nuevas necesidades y otros valores. Si es verdad que la gente tiende a rechazar ahora lo superfluo, a buscar lo esencial, y piensa más en qué se gasta el dinero, acepto encantada el reto de tener algo que ofrecer, de seducir a personas más exigentes", dice Sybilla.

Magia y chispa son las motivaciones que encuentran Victorio (38 años) y Lucchino (36) en la creatividad diaria. "Son momentos de grandes esfuerzos", dicen a propósito de la crisis, "donde creatividad y precio deben estar más compenetrados que nunca". Estos sevillanos, que han encontrado en las raíces españolas y en los colores del folclor andaluz -el rojo y el albero- las claves de su éxito, creen que es ahora cuando hay que inyectar con más fuerza que nunca .la ilusión a las personas. "Creemos mucho en la positividad de las personas y en las buenas energías. Ante cualquier adversidad, el mejor antídoto es la fuerza y el optimismo".

El polvo de la paja

Dos diseñadores que tienen en común el ser propietarios de su pequeña industria, Roberto Verino, de 47 años, y Nacho Ruiz, de 42, comparten también el criterio de que la recesión económica obliga a prescindir de todo lo intangible. O como dice Nacho Ruiz, a "limpiar el polvo de la paja". Verino advierte sobre el peligro de no perder la conquista social que supone el valor cultural que dice que tiene la moda. "No hay que renunciar al modelo de lujo, pero no puede tener el mismo efecto desde el punto de vista estético", señala este orensano puesto de ejemplo como diseñador que ha sabido encontrar el éxito gracias a su simultaneidad con su trabajo industrial. Ruiz, que abandonó su profesión de arquitectura para dedicarse a la moda, es partidario de sacar la esencia del diseño. "Hemos vivido unos años con un excesivo abuso de tendencias y países, en los que el concepto moda consistía más en disfrazar a las mujeres que en vestirlas".

El miedo da energía a Armani

Giorgio Arman¡ nació hace 58 años en Piacenza, Italia. Su moda es sofisticada, exquisita y discreta. Gianni Versace es un calabrés de 44 años, genial, estridente y rompedor. Son dos estilos diferentes que triunfan en el mundo entero. Tanto Arman¡ como Versace han reconocido, a preguntas de este periódico, que la crisis estimula al diseñador. Aunque cada uno busque o encuentre un sentido diferente. Para Armani, "recesión o no, cuando uno trabaja con tal nivel de compromiso y tan de cara al público, el reto creativo se encuentra siempre". "Es cierto", señala, "que el problema estimula en épocas en las que el mercado es más difícil, pero estos tiempos tienen que ser afrontados con la misma serenidad y solidez a que estamos acostumbrados. El miedo es un aviso muy peligroso y, en lo que a mí concierne, el reto creativo en tiempos de recesión en lugar de hundirme me da energía. Yo intento, y creo que lo hago, expresar siempre lo mejor de mí".Mientras que la recesión económica no hace cambiar las connotaciones del estilo de Arman¡, según reconoce él mismo -"Lo que sí de verdad hago es un esfuerzo para asegurarme de que todas mis colecciones sean siempre más fuertes de carácter, estimulando al consumidor con propuestas ricas en forma y contenido"-, para Versace, el nuevo ambiente reinante ha hecho "que se apague un poco el entusiasmo por lo espectacular, por lo que la gente necesita y busca otro tipo de ropa". Y eso es lo que él ofrece: un cambio.

"La moda de una época", razona el diseñador calabrés, "nace gracias a una serie de personas influyentes del mundo del arte, la música, la política y la cultura. La mayoría de la gente no está al tanto de todas las cosas que ocurren, pero las personas creativas son sumamente receptivas a ciertos mensajes". Por ello, Versace reconoce que este ambiente general de insatisfacción y angustia ha influido mucho en su colección, "donde se puede apreciar una búsqueda de líneas puras, de una nueva simplicidad y comodidad".

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS