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Montagnier alerta contra una nueva epidemia de tuberculosis asociada al sida, antes del 2000

La lucha contra el sida avanza más rápida mente que la de cualquier otra enfermedad, pero no lo suficiente para frenar la acción devastadora del VIH: "Más de la mitad de los que van a morir de sida antes el año 2000 todavía no se han contagiado", afirmó ayer, en Madrid, Luc Montagnier. El investigador francés, que participó con otros expertos en la presentación del antiviral DDI, alertó sobre lo que calificó como "una pesadilla": el riesgo de que infecciones oportunistas "como la tuberculosis vuelvan a invadir el mundo". Posteriormente, Montagnier, descubridor del virus del sida, y el lehendakari, José Antonio Ardanza, abrieron en Bilbao el II Congreso Nacional sobre el Sida.

El sida es una infección que se transmite por contacto sexual y sanguíneo; la tuberculosis, en cambio, se transmite "por la respiración". Y en este punto, precisamente, situa Montagnier la pesadilla: es más difícil cortar la difusión de la epidemia; además, "estamos viendo que la mayoría de los pacientes con tuberculosis son multiresistentes a los antibióticos que frenan esa enfermedad", enfatizó Montagnier. En esta misma línea ahondó Emilio Bouza, responsable del servicio de microbiología en, el hospital Gregorio Marañón, de Madrid. "La tuberculosis se transmite por vía aerea y los hospitales pueden, por tanto, actuar como reverbero", afirmó.Hasta ahora, el aumento de la tuberculosis se apuntaba como amenaza futura, pero esa hipótesis ha cobrado cuerpo en el sur de Europa conforme el sida se ha convertido en una de las patologías que genera mayor número de ingresos.

El Gregorio Marañón, con 2.200 camas activas, es el "mayor hospital de Madrid y uno de los mayores de Europa y del mundo. Atiende una población de 800.000 habitantes y cualquier día del año están hospitalizados una media de 40 a 50 enfermos de sida. No creo que haya otra enfermedad, considerada de forma aislada, con ese número de ingresos. Es difícil hoy encontrar una enfermedad de la que hay en un sólo día, ingresados 50 pacientes", explicó Bouza.

Prevención

La estrategia para frenar esa dinámica consiste, a juicio de los especialistas, en actuar de forma simultánea en un doble frente: prevenir a la población sobre los medios de contagio y actuar en la fase temprana de la infección. En este sentido, Rafael Nájera, director del Centro de Investigación de Retrovirus, señaló que la "prevención es el gran reto a medio y largo plazo". "Asistimos al declinar porcentual de los casos en homosexuales y a una estabilización de los casos asociados a drogas, pero hay un claro aumento del sida entre los heterosexuales", dijo. "Se necesita un gran esfuerzo de toda la colectividad similar al realizado en los años cincuenta a nivel mundial contra la parálisis infantil, para que el sida no se convierta en la gran pandemia del siglo XXI", continuó Nájera. Sobre la cifras de afectados, Montagnier estimó ayer que en Europa puede haber en estos momentos entre 500.000 y 700.000 personas infectadas por el virus que den seronegativos en las pruebas por encontarse en el llamado periodo ventana (el virus permanece escondido y no se detecta en sangre). 200.000 de esos afectados son franceses, informa Aitor Guenaga, desde Bilbao.En la inauguración del congreso, que reunirá a más de 1.000 expertos, Ardanza se fundió en un abrazo con el enfermo de sida Jon Salaberri, nacidos ambos en Mondragón (Guipúzcoa). Salaberri exigió a las autoridades una política informativa sexual para los jóvenes y que se les facilitarán condones. Con respecto a los tratamientos, el doctor Bouza manifestó en el acto previo realizado en Madrid su satisfacción por poder disponer de un nuevo producto el DDI sin trámites burocráticos. Éste anti-retrovirus cuenta con autorización sanitaria para uso hospitalario desde diciembre, aunque queda aún por concretar su precio. Hasta ahora, sólo recibían tratamiento con ese fármaco los 410 pacientes incluidos en el Estudio Ibérico.

Los resultados previos de este ensayo clínico, realizado en España y Portugal, se presentan hoy en Bilbao por Juan González la Hoz, coordinador del trabajo. Han participado siete centros de Barcelona, cinco de Madrid y uno de Sevilla, Málaga, Santander y Valencia. Según González la Hoz la principal investigación, de la que se dispondrá de datos definitivos dentro de dos semanas, aportará luz sobre uno de los principales puntos en discusión: en qué momento de la enfermedad debe cambiarse el tratamiento con zidovudiría (AZT) a DDI. "Es un estudio no realizado en el mundo", señaló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1993

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