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A la conquista de la Krajina perdida

Las tropas serbias tratan de recuperar los pueblos tomados estos días por los croatas

Las columnas de humo provocadas por las detonaciones oscurecen la visión casi perfecta que se tiene desde la posición de la artillería serbia en Gornje Biljane, al sur de Krajina. A la izquierda se divisa el mar Adriático, a la derecha se alzan los picos nevados de la montaña Velebit. El paisaje es sólo de piedra. Las tropas serbias intentaban recuperar ayer, entre otros, el pueblo de Krasici, a ocho kilómetros de Gornje Biljane, conquistado por los croatas, hace ya 11 días, durante la primera jornada de su ofensiva hacia Krajina.

"Ahora estoy disparando hacia mi casa", dice Rajko Kozul, un campesino de Krasici, a ocho kilómetros de Gornje Biljane, huido a pie al oír los primeros cañonazos provenientes de los soldados del presidente Franjo Tujman. Krste Ardelic, un campesino de 45 años de Smilici, tardó dos días, atravesando un campo de minas, en alcanzar al Ejército serbio.La mayoría de los soldados en la posición de Gornje Biljane, donde se disparan cañones de 105 milímetros, son campesinos. "Venirnos de la parte más rica de Krajina, de Islam Grcki", precisa Zdravko. "Tenía tres casas ahí. Un tanque destruyó la primera. Espero encontrar al menos una cuando el Ejército serbio recupere m¡ pueblo". Zdravko explica que en su aldea de unos 2.000 habitantes vivían 10 familias croatas. "Se han ido todos". Las casas proatas fueron incendiadas "para que no vuelvan". "Ellos incendian nuestras casas y nosotros las suyas", comenta Zdravko con resignación.

Los civiles serbios escaparon de Islam Grcki, Islam Latinski, Smilcici y Krasici el día que comenzó la ofensiva croata. Goran Hadzic, presidente de la autoproclamada República Serbia de Krajina, indicó que más de 800 civiles fueron asesinados durante el ataque. Los campesinos, procedentes de estos pueblos, creen que la cifra es exagerada. "Es parte de la propaganda, habrán muerto unas 50 personas", dice.

Para los soldados-campesinos la cuestión es clara: "Estamos liberando nuestros pueblos. Siempre hemos vivido aquí. Nos pertenecen".

A 12 kilómetros de la línea del frente, Benkovac, los refugiados, en su mayoría mujeres campesinas, deambulan por las calles. [Mile Paspalj, presidente del Parlamento de la autoproclamada República Serbia de Kajina, dio ayer un ultimátum de 48 horas a las tropas croatas Para que se replieguen a las fronteras que vigilan los cascos azules desde hace un año, informa Reuter]. Ya el sábado pasado, el parlamentario serbio y líder paramilitar buscado por la policía en varias capitales europeas, Zeljko Raznjatovic, Arkan, asumió el mando en dos ciudades: Benkovac y Obrovac. Sus hombres, unos 1.000 voluntarios procedentes de Serbia, coordinan sus acciones con el Ejército de Krajina. Sin embargo, Arkan no está contento con la organización militar de Krajina y estableció sus propias leyes en Benkovac, que se ha vuelto una ciudad cerrada para los forasteros. Arkan no permite la salida de la ciudad e imprime sus propios pases para los periodistas. Sus hombres, vestidos de camuflaje, con gorras de lana negra y las gafas de sol controlan los accesos a la ciudad."Arkan impuso disciplina", opina un periodista de radio Knin, capital de Krajina. "El ataque croata fue inesperado y nuestros hombres no estaban bien preparados".

Miles de voluntarios

Miles de voluntarios serbios acudieron a Krajina para con solidar la defensa y organizar la ofensiva hacia las zonas perdidas. El refuerzo militar llega también de las partes de Bosnia bajo control serbio. Un soldado del batallón de Kenia, integrante de las fuerzas de la ONU, vio pasar varios cañones desde Bosnia hacia Krajina.

El comandante del ejército serbio en Bosnia, Ratko Mladic, acudió también a Knin. Volvía a la ciudad donde organizó la rebeldía serbia en Croacia. Entonces era comandante del Ejército federal yugoslavo. Llegó a Knin para consultar a los comandantes locales sobre la estrategia. "No hay fronteras entre los serbios", precisó el general Mladic.

El Ejército yugoslavo se retiró de Krajina en mayo de 1992. Permanecieron sólo los soldados originarios de Krajina. "Tenemos que defendernos", dice contundente Mladic, evadiendo el comentario de cuándo comenzarán la ofensiva final serbia hacia las regiones perdidas. "El presidente de Croacia no está en la posición de imponer condiciones", comenta Mladic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 1993