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Un africano mata a otro con un puñal en una pensión del distrito de Centro

El grupo de guineanos alojado en un hostal de] número 9 de la calle de] Conde de Romanónes, (Centro) vivió ayer una jornada de luto. A las 23.45 de¡ jueves, uno de sus compañeros de pensión, Keita Cheik Mohamed, de 31 años, natural de Guinea Conakry, -fue asesinado en el descansillo de la pensión. El presunto homicida es Mamadu Cámara, de 23 años, natural de Guinea Bissau, que fue detenido poco después. El crimen tal vez se debió a un asunto de droga, según la policía.

El detenido y la víctima tenían antecedentes policiales por lesiones y tráfico de drogas. A partir de ahí, los agentes explican el homicidio como un ajuste de cuentas, común en asuntos de estupefacientes.Cheik Mohamed residía en el hostal Teresa desde hace un año. Allí viven otros africanos, todos ellos guineanos. En la noche del jueves, algunos vecinos oyeron una carrera por la escalera, como si una persona acosase a otra. Poco después resonaron golpes en la puerta de la pensión y se oyeron gritos. Después, gemidos y llantos.

La dueña del hostal y uno de los huéspedes africanos explican que Cámara, el presunto homicida, "intentaba entrar en la casa de hospedaje y, como Cheik Mohamed no le dejaba, sacó una navaja y le dio una pufialada mortal en el corazón". El herido presentaba una herida de arma blanca en la región mamaria izquierda, que, según todos los indicios, le afectó mortalmente al corazón.La policía apareció pronto por el lugar, alertada por los habitantes del inmueble, y poco después salía a la búsqueda del presunto homicida. Cuando los agentes pasaban ante el número 3 1, de la calle de Carretas vieron a un africano que salía de dicho portal con una maleta. Varios guineanos que guiaban a los policías en la búsqueda lo identificaron como el agresor y entonces fue detenido.

En el registro practicado en la habitación del presunto homicida los agentes encontraron debajo de la cama una navaja ensangrentada de seis centímetros de anchura y muy profunda.

Ayer, varios compatriotas de Cheik Mohamed intentaban recaudar fondos para trasladar su-cadáver a tierras africanas. Uno de ellos aseguraba que el fallecido llevaba dos años viviendo en Madrid. "Vino desde Portugal, como muchos de nosotros", añadió. La policía halló entre las pertenencias del fallecido una tarjeta de refugiado con una identidad falsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 1992