El general maronita Michel Aún propone un cambio de régimen por vía pacífica
El general cristiano Michel Aún, cuya desastrosa campaña contra los sirios en Líbano en 1989 y su feroz guerra contra sus correligionarios rivales muchos libaneses parecen haber olvidado, vuelve a la carga. Esta vez sin balas, cañones ni trincheras, sino con discursos telefónicos desde su bien custodiada villa de Marsella. Como siempre, su fórmula es cuando menos curiosa.
El exiliado militar maronita, en una entrevista con el corresponsal del influyente diario beirutí An Nahar en París, denunció virulentamente las elecciones parlamentarias, que carecen de validez "porque fueron boicoteadas por la mayoría del pueblo libanés, que es gobernado por un régimen que tampoco lo representa". El general Aún tiene, por supuesto, la solución a estas y otras anomalías: un cambio de régimen para dar paso a un "gabinete de unidad nacional" al que, naturalmente, dice estar dispuesto a sumarse, pero con condiciones. La más visible: el gabinete debe excluir no a sus enemigos musulmanes, sino más bien a sus numerosos enemigos cristianos, como los falangistas y los ex milicianos derechistas de las Fuerzas Libanesas.
Aún, que juró morir peleando pero que abandonó las armas para refugiarse en la Embajada de Francia tras su derrota en Beirut a manos de tropas sirias y libanesas en octubre de 1990, dijo que no piensa esta vez empuñar un fusil. El cambio, afirma en la entrevista, puede llevarse a cabo mediante la "desobediencia civil". Curiosa coincidencia: la idea ha sido ya propuesta por el patriarca maronita Nasrala Sfeir, a quien la soldadesca de Aún una vez arrastró a besar de rodillas. el retrato del general por criticar el furor del la guerra entre los cristianos.
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