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Un pacto entre dos modestos

Javier Murguialday, un obrero del pelotón, apostó ayer por un tratado, el de Marie Blanque, la cota madre de la etapa de ayer, y ganó. Pactó con su compañero de escapada, Richard Virenque, en el habitual reparto de medallas en aventuras como la suya: para uno la etapa y para el oro, el liderato. El español se quedó con el podio de Pau. El francés, con el jersey amarillo y el sueño imposible de llegar a París. "Dudo mucho que llegue como líder a los Alpes", señaló Virenque.En Pau, los franceses descubrieron, de repente, que en el pelotón español había un hombre bajito (164 centímetros), liviano (58 kilos) y tímido, enormemente tímido, con un nombre de difícil pronunciación. Acudió la prensa a la sala de conferencias con su habitual curiosidad cuando el protagonista español no es Induráin, ni Delgado, ni Lejarre al ni Chozas, ni cualquier otro de los más conocidos al sur de los Pirineos. ¿Y cuántos años tienes? ¿y cuánto pesas? ¿y a qué se dedica tu padre? ¿y dónde vives? ¿y cuántos hermanos tienes? ¿y cómo te dedicaste al ciclismo?.

Hubo respuesta para todo. Murguialday pesa lo dicho; tiene ocho hermanos -seis varones y dos hembras -; vive en Salvatierra (Alava); su padre está retirado, pero antes fue hombre de monte y empleado de fábrica; se dedicó a la bicicleta porque en su pueblo fundaron una escuela ciclista y fue un mal aficionado, al principio, porque le costaba compaginar su trabajo de mecánico con el pedaleo. Tiene 30 años, este es su quinto Tour de Francia y en su palmarés figura una victoria esta temporada en la Vuelta a Mallorca y un triunfo de etapa en los Valles Mineros en 1989. Debutó como profesional en 1985 con el equipo Kas.

"Corredor gafado"

"Siempre he pensado que era un corredor gafado, ya que, aunque he hecho buenas etapas, nunca he conseguido una victoria relevante. Este año parece que es distinto. Ya llevo dos y espero conseguir más", explicó. En su opinión, el difícil trazado de la etapa de ayer impidió a los equipos del pelotón neutralizar su escapada, lo que facilitó su victoria. "En el Marie Blanque he preguntado a Virenque si pensaba disputarme la victoria. No me ha dicho nada al principio. Luego he visto que me la dejaba para mí. Por eso he colaborado más. Me ha ido muy bien que él luchara por el jersei amarillo".

Murguialday considera que su triunfo supera sus aspiraciones previas en este Tour, pero no se siente aún totalmente satisfecho. "No puedes dormirte simplemente porque has ganado una etapa". Concluida la conferencia de prensa, Murguialday partió raudo para su hotel. Le esperaba un teléfono y su novia, Virginia, al otro lado de la línea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de julio de 1992