Las cadenas de televisión de EE UU abandonan a Bush por falta de gancho

El presidente George Bush convocó el jueves una conferencia de prensa a las ocho de la tarde, la hora estelar de la televisión norteamericana, y se encontró con que las tres principales cadenas se negaron a retransmitirla en directo. El resultado fue que, mientras los ciudadanos veían Jeopardy o Las chicas de oro, Bush se esforzaba por presentar una imagen de solidez y liderazgo para tratar de contener, en uno de los peores momentos de su carrera política, el ascenso de Ross Perot.

Justificada por considerar que se trataba de una actuación puramente electoral, la postura de la NBC, la CBS y la ABC, que raramente le niegan al presidente la cobertura de una conferencia de prensa cuando lo solicita, echó a perder el espectáculo de Bush, quien pretendía utilizar la hora en la que la familia norteamericana está reunida en tomo al televisor para recuperar su imagen con vistas a una campaña que se le presenta muy complicada.El comentarista de la CNN, la única cadena de retransmitió la conferencia, comentó: "El intento ha fracasado. Si Bush quiere entrar en los hogares norteamericanos, tendrá que ir a tocar el saxo al programa de Arsenio Hall, como Clinton", en referencia a la participación del candidato demócrata en un famoso programa de la televisión en el que habitualmente aparecen artistas, deportistas y cantantes.

La negativa de las tres grandes cadenas a conectar en directo con el solemne salón que Bush había escogido para su conferencia, la East Room de la Casa Blanca, decorado con un histórico retrato de George Washington, refleja el grado de dificultad que el presidente encuentra para captar la atención en esta campaña.George Bush se negó a hacer comentarios acerca de Ross Perot, sobre el que le preguntaron repetidamente, y anunció que no entrará en debate sobre sus rivales electorales hasta después de la convención del Partido Republicano, prevista para el mes de agosto en Houston. Su única referencia a Perot fue la de que, si tuviera que convencerle para que abandonase sus ambiciones presidenciales y se sumase a la campana republicana, le diría: "Ross, creo que he sido un buen presidente, y pienso que un hombre de tu capacidad y tu talento debería apoyarme".

El Congreso, responsable

George Bush dedicó la mayor parte de los 40 minutos de su comparecencia a responsabilizar al Congreso, controlado por los demócratas, del difícil estado de la economía, así como del bloqueo de otras reformas políticas, principalmente en el área de la educación y de la lucha contra la delincuencia. El presidente aseguró que cuenta con un programa de cambio -dijo que revolucionario en algunos casos, como el de la educación-, pero que ese programa se encuentra en el Capitolio esperando la luz verde.Bush mencionó en una ocasión a Ronald Reagan, y quiso utilizar, en cierta medida, los métodos de gran comunicador que dieron tan buenos resultados al ex presidente en los peores momentos. El uso de la solemnidad presidencial para ocultar los problemas no dio, sin embargo, esta vez tan buenos resultados a Bush. Sus repetidas referencias a la guerra del Golfo durante la conferencia sólo sirvieron para poner en evidencia la escasez de argumentos de un hombre que sabe que el 80% de los norteamericanos, según encuestas, se han olvidado ya de ese conflicto y no cuentan con él a la hora de decidir su voto.

A cinco meses de las elecciones presidenciales, Bush se mostró, pese a todo, confiado en remontar su baja popularidad actual y ganarse la confianza de los norteamericanos cuando éstos vean que la economía empieza a recuperarse. Pero lo cierto es que ni la economía se levanta al ritmo que se suponía a estas alturas del año ni se ven en el horizonte cercano cambios que puedan modificar el estado de ánimo de una opinión pública hostil con las instituciones de Gobierno y con el presidente en particular.

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